domingo 20 de diciembre de 2009

THE PRICE WE PAY, THE SHIT WE BUY

Estimados camaradas: Ayer mismo y con motivo de estas fiestas que a unos gustan, a otros desagradan pero de las que todos en mayor o menor medida disfrutan, el gerente del Hotel me ha pedido personalmente que les haga llegar el siguiente comunicado que les transmito de forma íntegra. Saludos.

“ Como de costumbre, estoy borracho. Una nube de humo perfumado, de un suave olor a cereza y a brandy me envuelve mientras reconforto mis pies al calor de la chimenea. El jerez baja por mi garganta alegre y a paso vivo calentando mi estómago y en mis manos una pluma de milano mojada en tinta garabatea estas torpes líneas. Empecemos. El principio es siempre un buen lugar y lo primero es recordar que son todos unos malditos bastardos. ¿Quiénes? Ese lobby pseudodemocrático cuyo brazo armado son ni más ni menos que el contubernio establecido entre los medios de comunicación y el Sindicato Publicitario. Al frente de ellos está la clase política, que pone cara y culo para mantener los intereses de aquellos a los que sirven: la Conferencia Empresarial Internacional. Estos tres entes tienen organizado el control del Planeta causando hambre, frío, injusticia, muerte, destrucción e infelicidad en diversas proporciones según la zona donde se habite. Lo único cierto es que nadie está a salvo y es imposible escapar a su control. Esta vez tengo pruebas.”

“El primer paso es acabar con cualquier tipo de privacidad. Para ello es imprescindible que todo el mundo, rico o pobre, tenga un móvil y si es posible, dos. ¿Un mendigo de un slum de Bombay necesita teléfono móvil? No. ¿Lo tiene? Si. Necesitamos redes sociales, que la gente se organice para saber a qué se dedican, que cuelguen fotos, que cada uno se divierta a su manera. Cuantas más “tribus” urbanas y modas pasajeras mejor. Divide y vencerás. Y ellos vencen. ¿Cómo unir bajo la misma bandera a punks, nazis, neonazis, sharps, mods, rockers, freaks, roleros, pijos, hippies, antitaurinos, y un largo etcétera? No hay manera. Nosotros somos los muertos. Vigilados y constantemente bombardeados por anuncios, consignas y reclamos publicitarios los hombres se vuelven vagos, débiles y padecen flojera mental aguda.”

“Más pruebas de que todo es una pantomima. Michael Jackson la palma y copa todas las portadas durante meses, Tiger Woods se folla a todo lo que se mueve y lo mismo. ¿Esas noticias son tan importantes? No informan de nada interesante ni aportan nada nuevo. ¿Alguien saca tajada o simplemente distraen la atención? Secuestros de barcos en las costas de Somalia. Esos sucios piratas son mala gente, esa es la conclusión de fondo, útil para los políticos del turno que lo utilizan como arma arrojadiza para aparentar cierta confrontación (ellos lo llaman “sano debate democrático”), cuando todos sabemos que está todo previamente pactado. El caso Haidar, más de lo mismo. Lo de los toros en Cataluña, un despropósito. Y de la gripe A es mejor ni hablar no sea que se me contagie algo y acabe vomitando aquí mismo.”

“Pero mi favorito es Obama. El ejemplo más radiante de la alta traición, del engaño masivo y del control de masas. Allá donde va triunfa, como la cerveza. Zapatero de repente le adora y se traga como una puta el semen todo su antiamericanismo de serie B española. ¿Premio Nobel de la Paz? Es un escándalo. Pero seguir acumulando noticias no tiene más sentido. Creo que mi punto de vista queda bastante claro. Existe un sistema perfectamente orquestado cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a cualquier precio. No son clasistas, ni racistas. Solo creen en la lealtad y en la gente de principios afines a los suyos. Gentes así están por todas partes y así los encontramos tanto en las altas esferas del poder como entre lo más bajo del proletariado. Con esta fuerza y esta inercia se mantiene un sistema en el que prima el conjunto sobre el individuo, de tal forma que todo es apariencia y mientras se habla de igualdad, justicia y fraternidad se aplica la fuerza para doblegar, la ley para justificar lo injustificable y la división para enfrentar a la gente y desviar la atención de los asuntos más importantes. Es este detour lo que mantiene a la sociedad en un estado de adolescencia e infantilismo constante en el cual los jóvenes quieren ser mayores muy pronto y se dedican a consumir drogas y los mayores a jugar a videoconsolas como si tuviesen 12 años. En ese estado de ansia y de necesidad constante son incapaces de darse cuenta de verdad de lo que está ocurriendo. Mediante un oscuro y extraño mecanismo psicológico poco conocido la mayoría de la gente es consciente de vivir en un medio manipulado, falso irreal y controlado por personas ajenas a su entorno, pero a la vez olvidan eso mismo a cada paso. Es una extraña forma de autogestión de la conciencia en función de lo que merece la pena tener en cuenta o no, si consideramos que la intención fundamental de la mayoría es ser feliz, aunque sea todo una mentira.”

“Estando así las cosas uso solo tiene ganas de mandar todo a tomar por el culo, pero como hoy, no se porqué, me siento positivo les diré que no queda más remedio que seguir. Por lo tanto alzo este licor y brindo por ustedes. A su salud. No me queda más que añadir que esto no es necia resignación. La lucha ha de continuar. Aunque sea esa lucha barojiana por la vida, ese dueto a capela con la muerte, esa desesperación en la mirada, pero el corazón siempre vigoroso y el alma alegre. Uníos camaradas y brindad por mi.”

jueves 3 de diciembre de 2009

MOURNING, BLAMING, CURSING.

Vivimos en un país de quejicas. De llorones. Estentóreos lamentos de abominable sonido recorren de una punta a otra el país. O lo que queda de él. Unos se quejan porque tienen que trabajar y otros porque no tienen trabajo. A otros les jode que su jefe sea un cabrón y a otros que el funcionario de turno del INEM no tenga corazón. A otros les enfurece que pierda su equipo de fútbol, que a su mujer le haya afectado la dichosa gravedad en sus otrora gloriosos senos, que los servicios públicos dan asco y que los privados abusan, te roban, te timan y además se burlan de ti. En definitiva un jolgorio de no te menees. Todo son quejas y todo son problemas. Hijos de puta, que me hacéis hablar mal y todo, ¡espabilad de una vez! En este país entre la clase quejica, los nuevos ricos y la herencia católica, que pesa todavía como pesa la losa que cubre a Franco y que conduce a la mayoría a creer en la fuerza irremediable del destino y una clase asentada, agradecida, chupóptera, desacompasada, tirana, heredera del fascismo liberal y encubierta por la mejor de las ideologías que se haya inventado nunca para doblegar el espíritu del pueblo (esto es: la terrible mezcla de capitalismo inmoral y democracia insana) anda el patio siempre revuelto pero nunca pasa nada.

Pero claro ¡será que no tenemos entretenimiento! Entre la tiranía mediática que sodomiza nuestras seseras con sus vomitonas constantes de basura radioactiva. Radioactiva en nuestros cerebros. Enciende la tele a ver las noticias: crimen, violaciones, robos, asesinatos en directo, paro, estafas, muerte, dilapidaciones, noticias culinarias, desfiles de lencería sugerente y Cristiano Ronaldo y la madre que los parió a todos. Apaga la tele, cierra los ojos y dime si con semejante coctel de mierda uno puede vivir tranquilo. ¡Claro que no! Pero es que eso no es todo y hoy, queridos amigos, no voy a entrar en política. Es que los precios de las viviendas son de escándalo, las compañías de servicios de telefonía roban literalmente, las empresas escatiman a sus empleados en las nóminas justificándolo con la mala situación del mercado. Con una coyuntura en la que llevamos años instalados. La de reducir y reducir costes y producir y producir más. Miren, yo de economía no tengo ni puta idea, pero sí que sé que esto es del todo incompatible.

Diablos, entre tanta mierda ya me he perdido. Ya lo dije antes: país de quejicas. Y de burros, a los que llevan apaciblemente enseñándoles la Zanahoria Eterna, que nunca en la vida llegarán a probar. Es fácil: arriba y abajo. El problema es que muchos tienen la ilusión de que están donde en realidad no están y ese es el gran logro del Nuevo Régimen. Es todo apariencia, todo virtualidad, todo alegría y sobretodo grandes posibilidades y expectativas. Todo se puede lograr: grandes tetas, coches rápidos, sucedáneo de caviar, la vida eterna y una casa en Marina D´or. Pero cuando todo se derrumbe y nos veamos en pelotas en medio de la ventisca, a ver quién cojones se echa a reír. Esto de ventisca no tiene nada, es solo brisa estival.

La cuestión es que en realidad, como podéis muy bien comprobar, hay muchas más cosas que nos unen. Pero el Sistema ha pensado en todo, y para mantenernos enfrentados, conscientes ellos de que divide y vencerás y de que la unión hace la fuerza, han mantenido la dialéctica ideológica de principios del siglo XX con la intención de mantener abierto un debate estéril y completamente inútil. Y todos muerden con rabia ese anzuelo ponzoñoso. Necio y ponzoñoso. Con qué ardor, con qué pasión se picotea ese pan podrido. Pues eso. Tenemos ni más ni menos que los que nos merecemos porque individualmente podemos ser muy listos, pero en conjunto somos tontos de remate y las pruebas están sobre la mesa. ¿Cómo es posible que en España ni se haya abierto la posibilidad de una Huelga General? ¿Cómo es posible que con justificaciones económicas hayamos retornado a situaciones laborales más propias del XIX? Debemos de ser muy tontos. A mí ya solo me queda ese consuelo. Mal de muchos consuelo de tontos.

jueves 19 de noviembre de 2009

SPEECH: ABOUT TIME!

Como Comisario General del Movimiento a Don Pedro Careno Tajos le llegó la hora de ponerse en pié ante los presentes en la sala, no sin antes recoger bien el dobladillo del pantalón, arrugar la frente y chascar la lengua con el paladar, para dar su bien aprendido discurso. No es mi intención recoger aquí sus palabras de forma íntegra pues daría para folios, folios y más folios. Nos ceñiremos a lo básico. En definitiva a lo que al día siguiente de ser pronunciado apareció en negrita o subrayado en todos los periódicos. Eso sí, en función de la tendencia de los mismos se resaltó de una forma o de otra. Nosotros evitaremos esa jugosa tentación y nos limitaremos a ser meros transmisores para que los lectores, avezados unos apoliyados otros, juzguen como crean conveniente.

“¿Qué es la Derecha? ¿Y la izquierda? Yo se lo voy a decir a ustedes. Las Derechas, como les gusta decir a muchos, y las Izquierdas, mucho más variopintas, son ni más ni menos que un conjunto de señores mejor o peor avenidos que dicen de sí mismos que son efectivamente de Izquierdas o de Derechas. Afirman categóricamente que siguen en su vida una serie de principios establecidos para mejor gobierno de la cosa pública y utilizo este término para no confundir y mezclar en esto a los republicanos. El problema entre unos y otros es que confunden eso de la cosa pública con la suya, la mía la de aquel, la de su primo y de la madre que los parió a todos. Yo os digo que el hombre que se proclama de uno o de otros no es más burro no porque no entrene, que lo hace, sino porque no se lo han permitido. Y es que con estas gentes es casi tan peligroso pasarse de listo como de tonto. Y con esto quiero decir que llega un momento en el que no se puede razonar con ellos. Momentos en que sus duras cabezas huecas se vuelven puro hormigón y ni con una radial dialéctica se podría llegar algún tipo de conclusión razonable, más todavía cuando lo razonable es un estado desconocido para ellos a no ser que responda a sus razones…”

“ Estos seres canijos en su humanidad, acobardados en su espíritu, apocopados en su intelecto y sobretodo podridos en lo más profundo y superficial de su corazón manejan nuestros destinos en función de hipótesis fácilmente refutables y establecidas con poco o ningún rigor. Tienen una forma muy curiosa de afrontar los problemas. Para ello utilizan una fórmula matemática en la que se pone en relación la popularidad, el número de votos en juego, la posibilidad de enriquecer a algún amigo o familiar y el riesgo de que salga mal. Tras la evaluación del riesgo ponen en marcha su tremenda máquina burocrática y empieza la solución. Ni se paran a pensar en el gasto. ¡Cómo ha de ser! Pues lo pagamos nosotros. Su único afán es ese. Este proceso es válido para los dos tipos de especímenes, y es que en asuntos de poder, las Derechas y las Izquierda se diluyen. Se confunden. Son ya solo un ente único. Un monstruo bicéfalo. Una criatura infernal puesta en nuestra tierra únicamente para darnos por el…”

“… os de puta. Eso es lo que son. Fabrican y producen sus leyes que salen de sus Instituciones como anillos para los puercos dueños y señores del poder y a la vez como collares con espinas para doblegar al pueblo. Esa gran falacia de que el pueblo gobierna ha de ser la primera en ser demolida. Pero no, camaradas, no me confundáis con aquel besugo de Bakunin ni con ese terrorista de Don Carlos por utilizar viejos términos de fraternidad. No dejéis que su propaganda os nuble la vista, enturbie vuestra mente, aturda vuestros corazones y cale en lo profundo de vuestro ser. Nuestro Movimiento no entiende de política, ni de Izquierdas ni de Derechas. Entiende de personas, de seres humanos, de ciudadanos con sus derechos y sus obligaciones, entiende en definitiva de Justicia Social, Eso, amigos compañeros es lo que esos canallas nos han quitado. La Justicia…”

“No me callaran, por mucho que se empeñen. Por muchos sobornos que intenten, por muchas campañas de desprestigio que lancen, extorsiones, amenazas y palizas. Tendrán que matarme. Pero de poco les servirá pues quedáis todos vosotros. Se que mis palabras vivirán en vuestra memoria y sobretodo en la tuya mi querido compañero de lucha Telesforo Camiaque. No tenemos ningún medio de comunicación a nuestro favor, peor para esos mecenas de lo infame, lo atroz y lo falso y mejor para nosotros. No tenemos representación en sus órganos de la Gobernación, peor para esos sátrapas, tunantes, ladrones y bárbaros herederos de las peores costumbres fenicias y mejor para nosotros. No tenemos formación política, ni libro de estilo, ni manual del militante, ni himno, ni bandera, ni logotipo. Pero tenemos lo mejor: la verdad de nuestro lado, la fortaleza en nuestro pecho, el poder de la razón y la idea de un nuevo amanecer, de una nueva sociedad. ¡Seguidme, seguidme todos juntos hacia la nueva Victoria! Venceremos y desbancaremos a esos cerdos, hijos de sus madres de oficios innobles…”

miércoles 4 de noviembre de 2009

VEREDICT

El teniente del batallón de Castillejos Jorge Calero Vallezoso se había colocado allí donde la barra formaba un ángulo recto, de tal modo que no se sabía muy bien en que sección se encontraba, si en la zona sur o en la oeste. Esta sensación de no saber donde se encontraba en el espacio parecía encajar muy bien con su estado anímico. Durante las últimas semanas se había consumido en un mar de dudas, se había visto atrapado por una constante sensación de incertidumbre, una vaga impresión de que las cosas no iban por donde debían. O más bien que las cosas no eran como debían. Así, con la vista perdida, su nariz ganchuda perfilándose en el horizonte de un rostro sin relieve y sus finos labios apretados que dibujaban una perenne media sonrisa, el teniente se regalaba con una caña y una tostada de sobrasada con queso de cabra.

A su lado un hombrecillo de pelo de estropajo afectado de calvicie, sonrisa bobalicona y mirada vacuna soltaba una perorata infame acerca del mal estado de la educación en nuestro país. Que si el nivel es bajísimo, que si como puede ser que a un alumno que va a estudiar Filología Francesa se le obligue a estudiar matrices y derivadas y lo mismo pero al revés, o eso decía, en el caso de un futuro estudiante de Química. Por supuesto este personaje era profesor de instituto y agobiado por su trabajo había decidido tomarse unas cañitas con su buen amigo el teniente y de paso atacar uno de esos rollitos rellenos de repollo, carne picada y salsa agridulce.

El teniente parecía escuchar con atención la emotiva charla de su buen amigo, pero en realidad no le importaba lo más mínimo. Como en un extraño caso de desdoblamiento astral su mente divergía entre sus propias reflexiones y aquellas que le llegaban de otra parte de la barra. “ Es cierto, mucho ha cambiado en el ejército desde que quitaron el servicio militar obligatorio, y claro, la incorporación de la mujer…bueno, pues ha sido el espaldarazo definitivo para un cambio de estilo…un nuevo ejército se podría decir ” “ La nueva España te digo, ese es el futuro. Ese punto es innegociable y creo que estamos de acuerdo” “ Pero ¿qué papel jugamos hoy en día? Buff…y más todavía con la que se está liando últimamente…” “ No, te digo que ese no es el camino, no podemos fomentar el odio como única vía de reconciliación nacional, es necesario establecer la nueva vía de la Hermandad y eso solo lo lograremos con una nueva retórica nacional.” “ No puede ser que los políticos jueguen de esa manera con un estamento como el nuestro. Que si hay guerra, que si misión de paz, que si vamos a ayudar, que si no entramos en combate, que si mueren nuestros compañeros y amigos y aquí solo buscan votos, el tremendo gasto que supone y la crisis económica,…¡qué jaleo! ”.

De pronto el teniente alzó la cabeza y vio a dos jóvenes trasegando cañas y calamares fritos. El uno le increpaba al otro duramente, mientras que el que parecía más sensato y también menos bebido mantenía la compostura y seguía dando válidos argumentos a su razonamiento. “Perdona –dijo el teniente- ¿decís que en el ejército se pega?, porque eso es mentira” El tipo más borracho respondió “ No, hablábamos de la grave crisis social y cultural que azota nuestro país y nos preguntábamos quién de verdad está dispuestos a hacer algo y por lo que sabemos no se puede contar con el ejército” “Pero el ejército está para salvaguardar la integridad del territorio español y para ayudar a defender la justicia y la paz en el extranjero, y en eso cumple con su misión de forma impecable” El tipo sensato trató de razonar: “ Entiendo su posición caballero, y veo bien la función del ejército, pero sepa usted que España está en peligro. Y se lo digo porque a nadie le interesa ya nada de nada. La gente ha olvidado los sonetos de Quevedo, ya no se escucha El Amor Brujo, los ciudadanos se ven sometidos a las tropelías y los abusos de la Administración, de las empresas privadas, de la explotación laboral, del incremento de precios y a cambio se les da el soma de Huxley en forma de vanas diversiones, cortinas de humo y lecciones descafeinadas de moral y ciudadanía. Creo que ya es hora de que nos devuelvan lo que es nuestro. De cada uno esté en su sitio y una vez allí que rece a quién le de la real gana. Y para ello queremos reconstruirlo todo y nos preguntábamos que papel puede jugar el estamento militar en todo ello, más teniendo en cuenta que hoy en día se compone de sectores más moderados que impedirían la formación de un gobierno dictatorial, pero claro, chocamos con instituciones fáusticas como la Unión Europea, la carta de los Derechos Humanos y como no, las instituciones democráticas bien construidas para que los de siempre se perpetúen en un poder que no les pertenece pues no representan de ninguna manera el sentir general, y si me dice que sí que lo hacen pues son unas justas elecciones le diré que en general la gente no siente nada de nada”.

Visto lo visto el teniente decidió seguir la conversación por otros derroteros hasta que su amigo con el pelo de estropajo vació su vaso de un trago, pagó la cuenta y dando ligeros puntapiés a su compadre le sugirió largarse de allí cuanto antes. Es posible que incluso se le pasase por la cabeza llamar a la policía militar, pero eso no lo puedo garantizar. Se despidieron bruscamente, sin dar la mano ni intercambiar nombres y salieron a la calle. En su camino a casa el teniente empezó a verlo todo un poco más claro. Aquella velada había arrojado un poco de luz sobre sus dudas. Decididamente iba a dejar de frecuentar bares.

viernes 30 de octubre de 2009

A LESSON TO LEARN

No soy capaz de recordar la última vez que me deje embargar por esa dulce sensación que produce la ira cuando atraviesa el corazón y, como un mar embrutecido, sin atender a razones golpea a diestro y siniestro, patalea, se revuelca por el suelo, aúlla, no deja títere con cabeza, rompe la vieja vajilla heredada de la abuela, levanta su dedo corazón, se sube al tejado y les recuerda a todos sus semejantes que las madres que les trajeron al mundo tuvieron actitudes innobles en su juventud y por tanto su existencia no es más que un diminuto error en esta necia deriva que es la corrupta vida humana.

No, no lo recuerdo. Quizás estaba borracho o quizás fue de verdad hace tiempo. ¿Es hora entonces de volver a la carga? ¿La hora de la noche afilada? ¿De calzarme mis botas de caña y azotar los ojos de los caballos como decía Nekrasov? ¡Cabalgad! ¡Más deprisa! Esta noche no tiene final. No hay horizonte que nos ponga límite. ¡Tú, Azote, y tú también Chasquido! Mostrad la fuerza de vuestras patas y ¡cabalgad! Que sea la fuerza de vuestro poderoso corazón y de vuestra alma guerrera la que arrastre esta carroza por las profundidades cavernosas de esta noche. Ah, tan sólo el Diablo lo sabe. Pero el condenado es astuto. Astuto y sabio porque calla y no dice nada. Si esta noche tú, destino, nos llevas a su morada lo celebraremos con vino blanco y ostras, pues bien habrá merecido la pena el trayecto.

Abrid bien las orejas desgraciados, sacudid el polvo de vuestras ropas y con los ojos como platos contemplad por una vez. Cuántas veces habéis oído aquello de oídos necios. Se cuentan por centenas. De todos es sabido que la práctica de la política produce sordera, el acto de votar ceguera y la militancia activa invalidez. Pero si lo sabíais, ¿por qué entonces os dejasteis llevar por esa cosechadora de infamia que es el aparato político? Esa monstruosa creación salida de la mente del hombre. De esa máquina perversa que Dios, el destino o quién quiera que sea nos dio y para esto nos sirvió. Nunca tal idea saldría del alma de un hombre, porque los que lo idearon simplemente no tienen alma. Muchos son carne muerta, polvo, criadero de gusanos, y otros tan solo futuros sacos de pienso. Un alma es pura o no es alma. Es el corazón lo que se pudre y engendra los malos sentimientos como el orgullo, la soberbia, la prepotencia y la ira sin control. Se aturulla con razones que no entiende.

¿Cuándo aprenderéis criaturas? Mejor, ¿cuándo aprenderemos todos? Con lo sencillo que es y lo difícil que muchos se empeñan en hacerlo. No quiero adoctrinaros, maldita sea, pero es que esto está lleno de hijos de puta y gentes de mal, sin alma, sin oficio ni beneficio, sin cultura, sin paciencia, sin interés, con un ego tan inflado que nunca en una eternidad lo llenaría toda la materia del Universo, siendo por lo tanto foco constante de inseguridades, desgracias, penurias, depresiones y malestar que se contagia de unos a otros. Cada uno se convierte en un contenedor ambulante de normas, reglas y manías, que al juntarse y mezclarse unos y otros chocan una vez y otra vez. No hay que irse al Oriente, ya lo decía Camarón. Como el agua, como el río que fluye y acepta su lugar sin por ello renunciar a su esencia.

Yo también soy pecador, así que nos veremos todos en el infierno. Escuchad, me cago en la madre que les parió a todos. Necias necesidades de airear los intestinos falsos y corruptos. Vanas mentiras que buscan la caricia más falsa aún si cabe. Idiotas de librillo, wikisabios, relamidos, tunantes, recolectores de mininoticias que piensan que saben algo, profesores iletrados que tratan de ganar prosélitos, emisores de ondas psicotrónicas, estudiantes de estadística, bastardos en general, condenados a definitivo castigo de la indecencia. Y con todo esto ¿qué quiero decir? Muy sencillo. Dios nos da, Dios nos quita. Nos puso oídos, ojos y nariz. Pues eso. El que quiera que quiera y el que no…sálvese quién pueda o como ya decía Platón ¿para que me voy a mojar con la lluvia si nada voy a conseguir? Pues eso, que nunca aprendo.

lunes 5 de octubre de 2009

A REMARKABLE FINDING

Ocurrió la semana pasada. Andaba yo en La Brasa, poniéndome del revés con un refresco de cola descafeinado, bajo en grasa, sin azúcar y sin burbujas cuando sentí la llamada de lo salvaje. O de lo natural, según se mire. El caso es que mientras le daba la vuelta a mi vejiga y la escurría bien escurrida con el fin de no dejar ni rastro de ese infecto líquido que había tomado y de paso mejorar la absorción de los compuestos vitamínicos, encontré apoyado sobre la cisterna un cuadernito de esos de canutillo con las tapas desgastadas y con un nombre grabado: Andrés. Como se suele decir me faltó tiempo para esconderlo debajo de mi camiseta, pagar mi consumición, decirle a mis compadres que tenía prisa porque trabajaba al día siguiente, cosa que era mentira, e irme a mi casa para, acomodado en mi sofá de patas talladas al estilo moderno, es decir lisas y lasas, disponerme a leer este curioso cuadernito. Y esto es lo que averigüé.

Resulta que Andrés, muy al contrario de lo que se piensa, es hijo de padres castellanos. Su padre de Zamora y su madre de Palencia. Sangre fría, castiza, bizarra, gallarda, yerma, seca, gélida y árida es esta. Y cómo no, ancha. Le tocó ser el mayor de cuatro hermanos y de ahí su porte frío, distante y sus aires de superioridad. Por motivos de trabajo la familia se fue a China, a la provincia de Huang-Shu, cerca de la costa del mar Ladino. Allí Andrés aprendió el idioma, se familiarizó con las enseñanzas del Tao, aprendió cocina china, se amagó con varias muchachas y entabló una profunda amistad con un tal Shiao-Pei, estudiante de Relaciones Culturales en la Universidad local. Su familia fue un modelo de integración social. Tan sólo les faltaba rasgarse los ojos y pintarse de amarillos para ser del todo chinos.

Esta situación del todo excepcional no se puede comprender sin conocer los asuntos en los que andaba metido su padre. Poseía un negocio de importación…digamos…de una manera sutil…de…carne. Si, esa es la palabra. Transportaba carne de China a España en barco. El viaje duraba aproximadamente dos meses, en los cuales la carne no era tratada como era debido. No recibía comida ni agua y se hacía todas sus necesidades encima en un habitáculo de dos metros cuadrados. Una vez en España, esa carne era sabiamente rentabilizada aplicando las teorías económicas Marxistas, bien aprendidas por ciertos gobernantes chinos. Dicho negocio reportaba a su padre y a la familia jugosos beneficios y no poco respeto. En definitiva era lo que conocemos como gente de bien.

Pero, ¡ah, cruel destino! La familia cayó en desgracia por una torpeza. Resulta que una noche en la que se celebraba una gran fiesta en casa de los Sañudo, pues tal es el apellido de Andrés, ocurrió un pequeño desastre. Andrés bebió más de lo debido y no tardó en organizar todo un espectáculo. Un verdadero escándalo. Primero aseguró que en su entrepierna tenía una varita mágica capaz de convertir a cualquier mujer en una auténtica cerda, luego lanzó bolitas de carne de pollo frito al escote de la hija del gran Hu-Tang-Jao, mafioso, traficante y más conocido en su ciudad como Iracundo Jao, y después se puso a cantar la Internacional utilizando la letra de una popular canción picante. La lista de las imbecilidades cometidas por Andrés esa noche es larga y ocupa cincuenta páginas en su diario. Resumiré pues lo que de verdad interesa, que es el desenlace de aquella noche fatal.

Los grandes señores invitados a la fiesta se sintieron no solo indignados, sino directamente atacados e insultados. Por ello, a la semana siguiente pasaron a la acción. Sus dos hermanas fueron violadas y descuartizadas, su hermano de diez años fue abandonado en el desierto del Gobi sin comida ni agua y sus padres fueron obligados a dispararse el uno al otro. Su madre dudó un instante y cayó fulminada. Su padre se echó a llorar al ver lo que había hecho y trató de acabar con su vida, pero ya no había balas. Y antes de morir con el cuerpo lacerado por la tortura, tuvo que comer los restos de sus hijas, cosa que le llevó una semana completa. Andrés, no se sabe cómo, consiguió escapar y regresó a España como lo que era: un trozo de carne.

El resultado de este periplo es lo que todos o casi todos sabemos. Andrés se hizo con el control del tráfico de carne en cierta localidad de España y como tapadera abrió un típico bar español pero con ciertos toques orientales. Supo combinar ambas esencias de forma sabia, y prueba ejemplar de ello es el rollito relleno atravesado por algo tan español como un palillo. Esta, queridos amigos, es la historia que se esconde detrás de Andrés. Esto explica la existencia de personajes emblemáticos y por otra parte arquetípicos como la guarrona, el chino del BMW, el corte de pelo de Andrés y su tufillo a colonia cara, los cubatas de infarto, los platos de jamón a cinco euros, las constantes reformas, el menú de barbacoa, el salón secreto que nadie a visitado jamás y los parroquianos, desde el director guión barra entrenador hasta los rumanos pasando por la vieja ludópata y por supuesto nosotros mismos. La cuestión ahora es ¿vamos a seguir yendo a este garito?

domingo 6 de septiembre de 2009

GUILTY

Desearía hoy contar lo que me ocurrió hace unos pocos días cuando me encontré con uno de nuestros camaradas. Él, seguramente dejándose llevar por su impetuoso ánimo, comenzó a despotricar a diestro y siniestro. “ ¡Camarada! – dijo- esto es un atropello. El maldito hijo de mala madre se niega a trabajar.” “Calma camarada, explíqueme lo sucedido. ¿Qué es eso que tanto le altera el espíritu?” “Pues verá, hace unos días que quiero visitar una librería y ¡no se lo pierda! Está siempre cerrada. Dos veces fui a lo largo del mes de Agosto, pero estaba cerrada. Resulta que el librero se toma el mes entero de vacaciones. No se conforma con dos semanas no. Necesita el mes entero y natural, de uno a treinta y uno. Bueno, pase el caprichito del señor, pero lo que me subleva es que el pasado sábado por la mañana, (se entiende que ya había pasado Agosto) me dirigí en pos de aquel libro que tanto me interesaba y ¡figúrese! Estaba cerrada. Pues ya es el colmo que después de un mes entero sin dar ni palo, no se digne a abrir un triste sábado por la mañana. Camarada ¿no le parece a usted irritante?”

“He ahí a un hombre libre” respondí. “¿Un masón?” “No hombre no, un masón no. Un hombre libre. Un hombre que se gana la vida de forma honrada con su librería, pero que no ha de rendir cuentas a nadie y por tanto trabaja cuando le place. Dime, seguro que cierra para comer” “Pues eso no lo se yo, pero casi seguro” “Verá camarada, hombres como estos hay más bien pocos. Le sugiero que se dirija a la librería en un día y hora razonable, se haga con ese dichoso libro y hable con él. Seguro que le dará algún buen consejo.”

Nuestro camarada pareció satisfecho con la respuesta y yo seguí mi camino mientras reflexionaba en el hecho en si. Un hombre libre…Claro, ojala todos fuéramos como él. Si todos, absolutamente todos, al ir a una entrevista de trabajo al oír que se exige trabajar fines de semana dijese: “De eso nada, adiós muy buenas.” ¿No nos iría mejor? ¿No tendrían que ajustarse las leyes del mercado a ese patrón? Imaginen que nos ponemos de acuerdo y conseguimos que existan días para descansar de todo. Descansar del trabajo, descansar de ir a comprar, descansar del gasto superfluo, descansar del perpetuo consumo, simplemente…descansar. Sentarse a leer, pasear por el parque, charlar con unos amigos.

¿Dónde está ese primer adalid que dijo no? Seguramente no está y es que ya lo dijimos: el ser humano se deja llevar por el servilismo, por que piensa, egoísta el, que eso va en su propio beneficio, cuando en realidad no hace más que perjudicarle a él y a al resto de sus semejantes. Por ello, pagamos todos. El poder de un pueblo reside en su totalidad no en la democracia tal y como la entendemos hoy que no hace más que dividirnos y enfrentarnos. Nos torea, nos marea y nos confunde a su gusto y para su beneficio. Si todos renunciamos a ese servilismo, al esclavismo, a aceptar condiciones miserables de vida, entonces quizás aparezca la luz al final del túnel.

Pero mientras tanto seguiremos dando palos de ciego, pero palos al fin y al cabo. Y eso al menos a algunos les basta. Hasta que no nos demos cuenta de que todos somos culpables, nada cambiará. El día en que la culpa de todas las miserias y desgracias sea compartida por todos, pues igual de culpable es quién actúa de mala fe como el que lo consiente y más todavía el que transige y pone sus posaderas en pompa, será el día en que el hombre de verdad despierte a su ser. Lo repito: todos somos culpables. La cuestión es ¿quién está dispuesto a dar el primer paso? Nadie. ¿Por qué? He encontrado que la respuesta a esta pregunta tan esencial es que el hombre no tiene fe en sus semejantes y es por ello que prefiere ahogarse solo a que le digan cómo lo tiene que hacer.


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