sábado, 26 de junio de 2010
A SMILE IN THE DISTANCE
Abro la puerta y una atmósfera pesada como una ballena me golpea en la cara. Como si abriese un armario lleno de latas de conserva mal apiladas; como si hubiese habido una reunión secreta de muertos vivientes y deseosos de salir al mundo exterior lo hubiesen hecho en ese preciso instante, atravesando mi cuerpo y dejando en mi pituitaria un olor seco, como de cebollas podridas. Doy un paso. Necesitamos una seria ventilación. Estaría bien que de ello se encargase un alemán. Son gente eficiente. Se les puede confiar esa clase de trabajos. La pintura de las paredes está desconchada y las alfombras roídas y agujereadas. En el retrete una rata ahogada me da los buenos días, y es raro pues ya es casi de noche. Supongo que la vida en las cloacas es muy diferente. Un hilillo de agua que cae en el lavabo produce un gorgoteo casi sedante que le recuerda a mi estómago días amargos, con el sabor de la bilis en el paladar. Alguien se ha dedicado a desenroscar todas las bombillas y les ha dibujado ojos, nariz y boca. Lo raro es que tienen la cara triste y eso si que es algo extraordinario: no conozco a nadie que haya visto una sola bombilla que no sonría; la luz es alegría.
Me siento en una silla y medito seriamente mientras un gato me mira de manera inquisidora, como exigiendo de mí una sardina. El tiempo nunca va a ningún lugar sin nosotros. Parece que el tiempo se escapa corriendo, que siempre va un paso por delante. Pero solo lo parece. Los días son como una cuna de bebé en la que mecerse. El tiempo nos lleva de la mano como una madre lleva a los niños a la escuela. Así me encuentro; mecido por las olas del tiempo sin esperar nada a cambio. Echaba de menos mi querido hotel. Ese refugio para el alma; sanatorio para majaras; paraíso de santidad; oratorio para ascetas; reclinatorio para penitentes. A través de las ventanas sucias y de las cortinas raídas llega la luz de la luna y el fru-fru de las hojas de los árboles mecidas tiernamente por el viento. El gato duerme plácidamente y la rata del retrete canta a voz en cuello una oda a Robinson Crusoe. El regreso es alegría para el alma y me siento profundamente reconfortado. Una bandeja dorada decorada con arabescos a parece de la nada, flotando misteriosamente ofreciéndome una copa de vino y un pedazo de carne. Lo devoro con satisfacción y apuro la copa con una especie de necesidad imperiosa dictada desde una instancia superior desconocida. Estoy contento de estar de vuelta.
martes, 11 de mayo de 2010
FUNNY SLIDE
Sucede que en ocasiones uno cambia de parecer. Lo que antes nos parecía cristalino ahora lo vemos oscuro y por lo que antes habríamos puesto la mano en la hoguera del mismo infierno, ahora no daríamos ni un paso para justificarlo. A esto se le ha llamado de muchas maneras pero a mí particularmente me gusta la de “cambiar la chaqueta”. Y, queridos camaradas, eso es ni más ni menos que lo que he hecho. Y lo digo sin tapujos, sin ambages, sin complejos de ningún tipo, abiertamente: soy un maldito chaquetero y no me pesa admitirlo. Sí, ahora pertenezco al selecto club de los exfumadores que si por algo son populares es por la saña con la que atacan a los pobres fumadores; a eso vamos.
Recuerdo un tiempo en que las esperas eran menos largas mientras me liaba un pitillo y me lo fumaba; un tiempo en que viajar no era agotador sino algo encantador si el paisaje se veía difuminado tras una cortina de humo; recuerdo esas tardes de asfixia en ambientes sórdidos corrompidos por el humo y la nicotina, aderezados con licores fuertes. Recuerdo que pensaba “no eso nunca ¿cómo voy a dejar de fumar?” Sí, admitía que era malo, pero lo amaba, lo reverenciaba, me arrodillaba ante ese pedestal de los poetas, hincaba mis rodillas en ese templo de los ególatras y estetas que consideraban la vida un necio vacío útil tan solo para llenarlo de hedonismo, falsos elitismos y parvas conversaciones de filosofía barata. Oh, que hermosos sonetos resonaban sonoros en esas tardes lánguidas en las que lo sublime palidecía por instantes ante lo que se me antojaba como lo supremo: fumar.
Y ¿qué ha ocurrido? Mi mente nublada por el humo y obcecada por los impulsos nicotínicos era incapaz de aceptar lo absurdo de esos comportamientos y esas enajenaciones; era ajeno a mi propio alienamiento, ¡fíjense bien, y yo sin saberlo! Pero desperté y me alejé de todo aquello, y ahora lo veo claro. Ya no hay distorsión alguna, ya no hay cortina de humo y nunca mejor dicho. Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. El problema es que el necio y rancio vicio del humo perjudica a todos. ¡Muérete si tal es tu deseo! Pero a mí no me mates. Es esta la única droga que perjudica de forma directa no solo al que la consume si no al que está al lado. Habría que prohibir su venta .Ni la heroína ni el alcohol tienen este efecto pernicioso. Es por eso que os digo, queridos amigos, lo siguiente adoptando, eso sí, tono sañudo:
“ Siento ser yo el que lo tenga que hacer, más todavía cuando antes era yo el que criticaba a los no fumadores por su asalto infame a los reductos de los fumones , pero así son las cosas. ¡Amigos y camaradas, compañeros y completos desconocidos: dejad de una vez esa fea costumbre! Costumbre de pulmón muerto y de diente raído. Costumbre de mal aliento y olor a vinagre. Costumbre de ansia eterna y desasosiego perpetuo. Costumbre de corazón inquieto y estómago revuelto. Costumbre de perenne necesidad e inmediata dependencia. Costumbre de ahumar de más mi tostada de salmón y hacer que mi caña parezca un brebaje mágico. Costumbre de molestar a los demás con sus contantes interrupciones, sus oleadas de tufera inaguantable y sus estúpidas argumentaciones acerca de la libertad individual. Si de mi dependiera os catalogaba como terroristas suicidas pues no solo fastidiáis vuestra salud sino que estropeáis la nuestra; la de amigos, padres, abuelos e hijos. Por eso, con mi nueva y flamante chaqueta y con toda la saña del mundo os digo: ¡a la puta calle! “
lunes, 5 de abril de 2010
BETWEEN CORRECTION AND EXPRESSION
“ No sería nada novedoso decir que hoy en día los medios de comunicación, embebidos ellos del espíritu moderno del progreso y embadurnados con el brillante barniz de la corrección política, son capaces de encumbrar a cualquiera al Olimpo democrático para luego dejarlos caer sin piedad alguna por el despeñadero de la infamia y observar desde lo alto como sus huesos se quiebran y su cuerpo rueda como una pelota de goma hasta desaparecer en lo profundo del abismo para ser rescatado tan solo de forma ocasional por los abanderados del sensacionalismo barato. Efectivamente no sería aportar nada. Cualquiera de nosotros a poco que se esforzase sería capaz de recordar decenas y decenas de casos de este tipo.”
“Yo hoy, en concreto, me acuerdo de uno bien reciente aunque sepultado ya por multitud de necios titulares y absurdas columnas de opinión de aquellos a los que les pagan por tener un punto de vista único y personal y que por ello se ven obligados a escribir numerosos disparates. Este caso es el del doctor Neira. Recuerdo bien como mientras este señor estaba en coma en el hospital, su mujer, Bibiana y compañía se ponían las botas de la indecencia para cabalgar el asno de la corrección política. Todos cantando a coro le declararon héroe de la Democracia, defensor de la mujer, encarnación viva (más bien sedada) de los más selectos principios democráticos, ejemplo a seguir, caballero andante, desfacedor de entuertos, desagraviador de agravios, luchador incansable, Héroe de la Unión de Repúblicas Hispánicas, y aleccionador de las Carmelitas Descalzas en lo que a cuestiones de solidaridad se refiere.”
“Con gran expectación se vivió el momento de la resurrección del héroe. Los periodistas con mayor olfato tuvieron que hacer noche en la puerta del hospital sobreviviendo a base bocatas de jamón y café de máquina. Los fotógrafos limpiaban sus objetivos esperando capturar un buen plano del héroe. Los grandes periódicos y las más prestigiosas revistas del cotorreo se jugaban a los chinos quién de ellos tendría el honor de ofrecer en exclusiva las primeras declaraciones del doctor. El día soñado llegó, acompañado de la habitual avalancha de reportajes, entrevistas, opiniones, loas, salves, remangamiento de mangas de chaleco, genuflexión mediática y demás pompa casi fúnebre, que a mí más me recordaba al nacimiento de alguno de los nietos del Rey.”
“Naturalmente los días pasaron y nuevas noticias copaban las portadas. A todo esto nadie decía que el supuesto agresor defendido por su supuesta víctima había estado todo este tiempo en la cárcel sin derecho alguno a réplica, satanizado y demonizado por los mismos valores que encumbraban a otro. Pero los días fueron pasando y se vio que Neira no cojeaba a causa de la agresión sufrida. No, cojeaba de su pié derecho y además estaba orgulloso de ello. Habría pagado hasta 10 euros por ver la cara de Bibiana al leer la última intervención del ilustre doctor. Lo cachondo de todo esto es que al buen doctor lo han dejado caer por el barranco de la infamia rumbo al olvido los garantes de la libertad y de la democracia, cuando este señor, más allá de lo acertado de su postura política, simplemente a hecho uso de la plataforma en que le pusieron para expresar su opinión, la cual sonaba a herejía en el entorno bien pensante y por ello es mejor fumigarlo y ponerle el sambenito de fascista y antidemócrata. Donde dije digo digo Diego y si te he visto no me acuerdo. Habría que enseñarles aquello de Santa Rita, Rita,…”
domingo, 14 de marzo de 2010
SPAIN? NOT YOU...
Lo que en esencia quisiera yo decir a este respecto es que si de verdad los representantes de nuestra sociedad hubiesen leído y entendido a Delibes, algo se les habría pegado y muchas cosas serían hoy en día muy diferentes. Esos cerdos lo han llevado a su plaza de toros para ponerse ellos la medalla. Qué gran labor esperar a que mueran los grandes hombres para luego besar las mieles laureadas de su éxito y acogotarlas en sus menudas seseras. Han institucionalizado la obra de un hombre libre llenándole de epítetos aduladores y colmándole de indulgencias sin recordar la locura que embargó al diputado que trató de convencer al señor Cayo de los beneficios de la democracia. Ah, el señor Cayo ya está muerto y ni tú ni yo recuperaremos ese mundo que ya se fue, que ya no volverá. Al hilo de lo que decía: que otro gallo habría cantado, pero ya sabemos que estas cosas siempre funcionan así y lo decente ahora es desenmascarar a aquellos miserables que cometen la bajeza de ponerse una careta y de adoptar la pose del erudito o peor aún, del respetuoso admirador.
Si estos mismos cejijuntos de orejas perforadas y gafas de pasta se encontrasen en mitad de la dehesa a ese señor de porte humilde escopeta en mano a la caza del tordo, se llevarían las manos a la cabeza, y, probablemente, acudirían a algún tipo de estrategia de provocación cuya única intención sería la de fastidiar e imponer su necia moral. Qué fácil es olvidar, que fácil ir a comprar al supermercado, que fácil es actuar siempre de acuerdo a “convicciones propias” monolíticas e inexpugnables que conducen al enfrentamiento y a la marginación del que no se adhiere a la nueva verdad. De eso no se habla porque no interesa elevar a un escritor y cazador al mismo lugar. Es necesario realizar una operación quirúrgica de propaganda para que a ese olimpo llegue el escritor pero nunca el cazador. Esta es la estúpida moral de nuestros tiempos. Visto lo visto me dan ganas de comprar una escopeta. Lo haré.
España entera es un clamor que se rinde ante lo que es evidente. Yo no diré nada que no se haya dicho ya, cada cual que agite su conciencia, retuerza su mente, avive su alma, apague el televisor, desconecte el aparato de música, tire el teléfono móvil por la ventana, corte los cables del fijo, cierre su sesión de Internet, quédese dando un portazo a solas en un rincón confortable y abra un libro, el que sea y lea, lea usted, desde aquí le animo a que lo haga. Es lo que puedo decir. Defender la literatura sin más porque los escritores ya lo hacen solos y las editoriales bien saben hacer su negocio, así que preocúpense ustedes de la literatura, pura, simple, llana, compleja, retorcida, ampulosa, hermosa y triste que llena las vidas de poesía de belleza, de sentido, que es a la vez fugaz, pasajera, ardiente, luminosa y permanente porque deja el sello imborrable de la esencia humana.
martes, 2 de marzo de 2010
INSTINGTLY THINKING
La eterna búsqueda para la satisfacción de ese territorio lleva al hombre a la cumbre y al abismo. Las grandezas y las miserias de esta raza se fundamentan en ese flujo de entrada y de salida. En esa fricción a veces malvada, gozosa las más. El hombre como el mundo tiene su propio campo magnético y de la misma manera que las líneas de fuerza fluyen del polo Sur al polo Norte, esto es: el ano y la boca, circulan sin cesar en torno a ese centro magnético unas fuerzas misteriosas, que lo hacen de igual manera sobre ese impulso vital escondido en el epicentro humano: abdomen, panza, bajo vientre, intestino, ano y uretra, depósito seminal y trompas de Falopio. Un jaleo de combinaciones alfanuméricas destinadas a la satisfacción mundana y a la procreación. Nuevos centros del mundo se extienden a cada instante tejiendo la tela de un nuevo sistema gravitatorio humano donde unos se atraen, otros se repelen y otros chocan y mueren.
Todo esto no lo pienso ni lo intuyo en el instante en que mis jugos estomacales se ceban con el lomo, montan la de San Quintín con el pimiento y transforman el pan en nutritivos almidones y azúcares. No, lo veo nítidamente sin tener que pensarlo. Lo veo por el hueco que queda en medio de la barra entre la cafetera y la caja registradora cuando manos viejas y arrugadas arrastran patatas al alioli hasta bocas de encías desgastadas. Lo observo en la mirada inquisidora proyectada sin disimulo de arriba abajo desde unas gafas viejas en dirección a un cuerpo de mujer, joven, atractivo, inmune todavía a la fuerza de la gravedad. Lo veo en pantalones apretados de mujer que embuten dos jamones que se pasean respingones de un lado a otro, de la barra a la tragaperras y del baño a la barra buscando provocar con un contoneo que sobrepasa la línea de la simple sugerencia. En escotes pronunciados y medias de colores, en rollitos y platos de jamón, en la cerveza de importación que el camarero esconde debajo de la barra y la sorbe a largos tragos cuando piensa que nadie le está mirando y en la mirada desconfiada del oriental que revisa cada cierto tiempo la caja y va sacando los billetes de 50 que utiliza después como señuelo para atraerse compañía.
Pan para los dientes de la gente sean estos de leche o postizos, pitos y chuflainas que andar tocando, entretenimientos de barra y alzada de miembro viril. Así pasan los días, así pasa el tiempo, dejando su fina capa de polvo que va perfilando el carácter de aquellos sobre los que se posa. Unos se resisten, otros se dejan llevar, otros ignoran por completo los sencillos mecanismos que hacen de timón en sus vidas, los frágiles cascarones que hacen de barco y los cambiantes vientos de los acontecimientos, que en ocasiones y de forma inesperada trastocan el rumbo establecido por lo cotidiano, la costumbre y el miedo al cambio.
sábado, 30 de enero de 2010
PSYCHOLOGICAL DEMOCRACY: DON´T BE A LOSER!
En nuestra bendita sociedad occidental, hijastra bastarda del protestantismo, todos conocemos la importancia que tiene el no ser un perdedor. Importancia que va más allá incluso de ser un triunfador. “Quizás yo no llegue a ser alguien importante en esta vida pero, ¡qué narices! un perdedor no soy.” Este aspecto de nuestra sociedad determinista, darwinista y por encima de todo competitiva no escapa al ojo observador de los políticos y sus ayudantes, consejeros, aguadores y aduladores. De la misma manera que en este país un individuo es hincha del equipo local y a la vez lo es o del Madrid o del Barcelona, este mismo individuo es presa fácil para las veleidades de Partido. Esto lo sabe el buen Demócrata y juega sus bazas de la mejor manera posible en su caza de votantes.
Vayamos por partes. Sabemos que hay varios tipos de votantes: unos son los que llaman de base o de ganado lanar que votarán a su Partido ocurra lo que ocurra. No les importa que les mientan, roben o engañen. Tienen tanta fe en sus símbolos, en sus letras y en sus himnos que son incapaces de ver la realidad. Con estos hay poco que rascar y se desaconseja en todo punto tratar de razonar con ellos. Tenemos también a aquellos que votan a partidos minoritarios aún a sabiendas de que nunca jamás van a conseguir representación en ninguna parte. A estos también les mueve la fe. No obstante se muestran abiertos al debate. Y finalmente tenemos a los indecisos en los cuales quisiera centrar mi atención aplicándoles el principio psicológico del “ganar o perder.”
Estos votantes son lo suficientemente vagos como para no tener una filiación política concreta a un Partido y más vagos aún como para pararse por unos instantes a pensar por sí mismos que opción es la más adecuada para el futuro de su país. Es aquí donde se pone toda la carne en el asador. ¿Por qué? Pues porque a estos no les mueve la política, la economía, la cultura o la política internacional. Ellos creen en una victoria. Viven con emoción los días previos a unas elecciones como si de la final de la Copa del Mundo se tratase. Hacen cábalas, cálculos y apuestas. Día tras día devoran las estadísticas de intención de voto y se ponen nerviosos cuando observan que la distancia entre un Partido y otro es de unas pocas décimas. La decisión es difícil. Y es que no quieren estar en el bando perdedor. No se por qué pero nunca nadie quiere. ¿Entendemos ahora los gritos encendidos desde el corazón de un mitin de campaña de “a ganar, a ganar, vamos a ganar”? ¿Entendemos esa eterna pregunta tras un debate televisado entre los principales candidatos? ¿Cuál cree usted que ha ganado?
El problema para un país es grave y es que es este grupo el que decide quién gobierna. En nuestro caso, España, lo cierto es que poco importa ya que aquí gobierna el Partido único. Esté quien esté en el poder poco cambiará. Pero no nos desviemos del tema. Es posible que todo se mueva en el ámbito del subconsciente, pero lo cierto es que estos individuos se dirigen a las urnas con la intención de votar a aquel Partido que piensan que va a ganar. ¿Es posible semejante comportamiento? Es más ¿es aceptable? Yo creo que no es aceptable y creo que, desgraciadamente, ocurre.
Imaginemos a estos señores la tarde del recuento de votos, repantigados en su sofá delante del televisor. De pronto aparecen los resultados definitivos: el Partido tal ha ganado las elecciones. La alegría en su rostro y en su corazón al saber que ha votado por el PARTIDO ganador, que esa victoria es en parte suya pues muy pronto el candidato electo le hará partícipe de ella, el orgullo con el que al día siguiente podrá decir a sus colegas en el bar que “ha ganado las elecciones” mirando con recochineo a los votantes lanudos del Partido perdedor. Y después, invariablemente, tras sentirse satisfecho consigo mismo y por el servicio prestado al país cambiará de canal para comprobar el resultado de la quiniela. Hasta dentro de cuatro años.
sábado, 16 de enero de 2010
DUMBNESS
Quizás no lo hiciese en público y fue tan solo una de esas cosas que se hablan con uno mismo y que no trascienden más allá de nuestra propia frontera, pero lo cierto es que me resulta verdaderamente complicado no volver a la carga y es que hay mucho por descargar. Ah, la humanidad: divino tesoro de inmundicias, alegrías, desgracias y grandezas. Pero seamos más precisos. Basta con echar una mirada a nuestro alrededor partiendo de esta sencilla premisa: la exposición continuada al ruido produce sordera crónica. Preguntad si no. La mayoría no os escuchará de verdad y la prueba definitiva de ello es que si les preguntáis a los pocos días acerca de qué estuvisteis hablando no se acordarán. ¿Problema de la memoria? No. Sordera crónica con variantes de tinitus y profundo estrangulamiento del caracol interno así como solidificación absoluta del tímpano. Recomendación médica: ¿higiene? No, aunque necesaria no es tratamiento para este gravísimo problema.
Pero ¿por qué? Pues es una cosa muy sencilla. En todo momento de nuestra vida estamos sometidos al ruido. Este no solo adopta una forma física: bocinas, música infame, gritos, máquinas, millones de pasos resonando a la vez por las aceras, el chirriar de los frenos de las bicicletas, el rumor de los mercados callejeros, el frufrú de las hojas de los árboles azotados por el viento mezclado con el retumbar de los cristales de las ventanas. No. Hay un ruido terriblemente ensordecedor que no solo nos deja sordos sino que nos agrieta el alma. Se introduce en nuestro cuerpo y abotarga nuestros sentidos, sumiéndonos en un suave letargo. Es ese ruido frío, necio y ladino que se cuela por todas partes. Un ruido que no entiende de decibelios ni de ondas hercianas. Este está preparado para entrar en nuestro cuerpo de múltiples formas: por nuestros ojos y oídos en forma de video, música, anuncio, publicidad o zafia propaganda; por nuestras manos al teclear códigos alfanuméricos y manejar aparatos de adiestramiento mental; por nuestra lengua al paladear sabores uniformes, iguales para todos y que para nada tienen en cuenta aquellas manos que lo elaboraron.
El asunto es más serio de lo que pueda parecer. Afecta sobretodo a aquellos cuya capacidad crítica y cuya habilidad para razonar se ha reducido a la mínima expresión, pero dando, no obstante, la fugaz sensación de que efectivamente estas habilidades se mantienen intactas. También puede suceder que a golpe de sordera ya no quieran ni escuchar y te suelten el discursito, bien aprendido e interiorizado como una jaculatoria sufí, y se queden allí sin atender a tus preguntas, desviando la atención para volver una y otra vez sobre lo mismo. Si, amigos se produce lo que es evidente: la comunicación humana se resiente. Ya no se dan intercambios de información, de emociones, de sensaciones de una forma natural y espontánea, sino que todo queda a merced de lo previamente establecido. Y esto ¿qué es? Pues ya lo sabéis. En realidad lo sabe todo el mundo. El problema es que no saben que de verdad lo saben por lo que de muy poco les sirve.
De esta manera las personas se van volviendo poco a poco sordas. Viejas y sordas. Esto les afecta también a la memoria y olvidan quienes son de verdad. Y lo que es peor: olvidan que para descubrirlo solo han de dialogar en lo profundo consigo mismos. Ciegos y sordos a esta realidad buscan torpemente en medio del inmenso ruido. Se vuelven irascibles, pierden el sentido del humor más genuino, se consideran superiores y caminan altivos despreciando a todo y a todos sin motivo alguno. Están tan encenegados que piensan que sólo ellos merecen el don de la vida y que todo lo que de terreno hay les pertenece por derecho propio. Talmente, embrutecidos, ensombrecidos, transmutados en carne meramente no sienten ni padecen a no ser que ese Ruido se lo ordene. En medio del vasto Huracán cotidiano el Hombre queda a su merced.
Pero no temáis pues hay esperanza. No sabemos si esta la reparte Dios, Ala, Buda, la verdad inmutable de lo que es solo cambio y nada más, la intensa legibilidad del Tao, el ánima mundi que otorga la vida a las fieras, al hombre, a las plantas y a las rocas o la simple voluntad del alma humana. No sabemos de que forma, pero mientras la semilla de la duda que de plantada, mientras existan orejas dispuestas a escuchar el canto del pájaro en la mañana, mientras queden preguntas sin respuesta, mientras la codicia, la envidia y la avaricia queden desterradas de una sola de las criaturas que pueblan la tierra y mientras haya paz en uno solo de los corazones de los hombres, quedará algo de esperanza. Y es que, queridos camaradas, no todo ha de ser desazón, malestar y mala sangre. Salud.
domingo, 20 de diciembre de 2009
THE PRICE WE PAY, THE SHIT WE BUY
“ Como de costumbre, estoy borracho. Una nube de humo perfumado, de un suave olor a cereza y a brandy me envuelve mientras reconforto mis pies al calor de la chimenea. El jerez baja por mi garganta alegre y a paso vivo calentando mi estómago y en mis manos una pluma de milano mojada en tinta garabatea estas torpes líneas. Empecemos. El principio es siempre un buen lugar y lo primero es recordar que son todos unos malditos bastardos. ¿Quiénes? Ese lobby pseudodemocrático cuyo brazo armado son ni más ni menos que el contubernio establecido entre los medios de comunicación y el Sindicato Publicitario. Al frente de ellos está la clase política, que pone cara y culo para mantener los intereses de aquellos a los que sirven: la Conferencia Empresarial Internacional. Estos tres entes tienen organizado el control del Planeta causando hambre, frío, injusticia, muerte, destrucción e infelicidad en diversas proporciones según la zona donde se habite. Lo único cierto es que nadie está a salvo y es imposible escapar a su control. Esta vez tengo pruebas.”
“El primer paso es acabar con cualquier tipo de privacidad. Para ello es imprescindible que todo el mundo, rico o pobre, tenga un móvil y si es posible, dos. ¿Un mendigo de un slum de Bombay necesita teléfono móvil? No. ¿Lo tiene? Si. Necesitamos redes sociales, que la gente se organice para saber a qué se dedican, que cuelguen fotos, que cada uno se divierta a su manera. Cuantas más “tribus” urbanas y modas pasajeras mejor. Divide y vencerás. Y ellos vencen. ¿Cómo unir bajo la misma bandera a punks, nazis, neonazis, sharps, mods, rockers, freaks, roleros, pijos, hippies, antitaurinos, y un largo etcétera? No hay manera. Nosotros somos los muertos. Vigilados y constantemente bombardeados por anuncios, consignas y reclamos publicitarios los hombres se vuelven vagos, débiles y padecen flojera mental aguda.”
“Más pruebas de que todo es una pantomima. Michael Jackson la palma y copa todas las portadas durante meses, Tiger Woods se folla a todo lo que se mueve y lo mismo. ¿Esas noticias son tan importantes? No informan de nada interesante ni aportan nada nuevo. ¿Alguien saca tajada o simplemente distraen la atención? Secuestros de barcos en las costas de Somalia. Esos sucios piratas son mala gente, esa es la conclusión de fondo, útil para los políticos del turno que lo utilizan como arma arrojadiza para aparentar cierta confrontación (ellos lo llaman “sano debate democrático”), cuando todos sabemos que está todo previamente pactado. El caso Haidar, más de lo mismo. Lo de los toros en Cataluña, un despropósito. Y de la gripe A es mejor ni hablar no sea que se me contagie algo y acabe vomitando aquí mismo.”
“Pero mi favorito es Obama. El ejemplo más radiante de la alta traición, del engaño masivo y del control de masas. Allá donde va triunfa, como la cerveza. Zapatero de repente le adora y se traga como una puta el semen todo su antiamericanismo de serie B española. ¿Premio Nobel de la Paz? Es un escándalo. Pero seguir acumulando noticias no tiene más sentido. Creo que mi punto de vista queda bastante claro. Existe un sistema perfectamente orquestado cuyo único objetivo es mantenerse en el poder a cualquier precio. No son clasistas, ni racistas. Solo creen en la lealtad y en la gente de principios afines a los suyos. Gentes así están por todas partes y así los encontramos tanto en las altas esferas del poder como entre lo más bajo del proletariado. Con esta fuerza y esta inercia se mantiene un sistema en el que prima el conjunto sobre el individuo, de tal forma que todo es apariencia y mientras se habla de igualdad, justicia y fraternidad se aplica la fuerza para doblegar, la ley para justificar lo injustificable y la división para enfrentar a la gente y desviar la atención de los asuntos más importantes. Es este detour lo que mantiene a la sociedad en un estado de adolescencia e infantilismo constante en el cual los jóvenes quieren ser mayores muy pronto y se dedican a consumir drogas y los mayores a jugar a videoconsolas como si tuviesen 12 años. En ese estado de ansia y de necesidad constante son incapaces de darse cuenta de verdad de lo que está ocurriendo. Mediante un oscuro y extraño mecanismo psicológico poco conocido la mayoría de la gente es consciente de vivir en un medio manipulado, falso irreal y controlado por personas ajenas a su entorno, pero a la vez olvidan eso mismo a cada paso. Es una extraña forma de autogestión de la conciencia en función de lo que merece la pena tener en cuenta o no, si consideramos que la intención fundamental de la mayoría es ser feliz, aunque sea todo una mentira.”
“Estando así las cosas uso solo tiene ganas de mandar todo a tomar por el culo, pero como hoy, no se porqué, me siento positivo les diré que no queda más remedio que seguir. Por lo tanto alzo este licor y brindo por ustedes. A su salud. No me queda más que añadir que esto no es necia resignación. La lucha ha de continuar. Aunque sea esa lucha barojiana por la vida, ese dueto a capela con la muerte, esa desesperación en la mirada, pero el corazón siempre vigoroso y el alma alegre. Uníos camaradas y brindad por mi.”
jueves, 3 de diciembre de 2009
MOURNING, BLAMING, CURSING.
Vivimos en un país de quejicas. De llorones. Estentóreos lamentos de abominable sonido recorren de una punta a otra el país. O lo que queda de él. Unos se quejan porque tienen que trabajar y otros porque no tienen trabajo. A otros les jode que su jefe sea un cabrón y a otros que el funcionario de turno del INEM no tenga corazón. A otros les enfurece que pierda su equipo de fútbol, que a su mujer le haya afectado la dichosa gravedad en sus otrora gloriosos senos, que los servicios públicos dan asco y que los privados abusan, te roban, te timan y además se burlan de ti. En definitiva un jolgorio de no te menees. Todo son quejas y todo son problemas. Hijos de puta, que me hacéis hablar mal y todo, ¡espabilad de una vez! En este país entre la clase quejica, los nuevos ricos y la herencia católica, que pesa todavía como pesa la losa que cubre a Franco y que conduce a la mayoría a creer en la fuerza irremediable del destino y una clase asentada, agradecida, chupóptera, desacompasada, tirana, heredera del fascismo liberal y encubierta por la mejor de las ideologías que se haya inventado nunca para doblegar el espíritu del pueblo (esto es: la terrible mezcla de capitalismo inmoral y democracia insana) anda el patio siempre revuelto pero nunca pasa nada.
Pero claro ¡será que no tenemos entretenimiento! Entre la tiranía mediática que sodomiza nuestras seseras con sus vomitonas constantes de basura radioactiva. Radioactiva en nuestros cerebros. Enciende la tele a ver las noticias: crimen, violaciones, robos, asesinatos en directo, paro, estafas, muerte, dilapidaciones, noticias culinarias, desfiles de lencería sugerente y Cristiano Ronaldo y la madre que los parió a todos. Apaga la tele, cierra los ojos y dime si con semejante coctel de mierda uno puede vivir tranquilo. ¡Claro que no! Pero es que eso no es todo y hoy, queridos amigos, no voy a entrar en política. Es que los precios de las viviendas son de escándalo, las compañías de servicios de telefonía roban literalmente, las empresas escatiman a sus empleados en las nóminas justificándolo con la mala situación del mercado. Con una coyuntura en la que llevamos años instalados. La de reducir y reducir costes y producir y producir más. Miren, yo de economía no tengo ni puta idea, pero sí que sé que esto es del todo incompatible.
Diablos, entre tanta mierda ya me he perdido. Ya lo dije antes: país de quejicas. Y de burros, a los que llevan apaciblemente enseñándoles la Zanahoria Eterna, que nunca en la vida llegarán a probar. Es fácil: arriba y abajo. El problema es que muchos tienen la ilusión de que están donde en realidad no están y ese es el gran logro del Nuevo Régimen. Es todo apariencia, todo virtualidad, todo alegría y sobretodo grandes posibilidades y expectativas. Todo se puede lograr: grandes tetas, coches rápidos, sucedáneo de caviar, la vida eterna y una casa en Marina D´or. Pero cuando todo se derrumbe y nos veamos en pelotas en medio de la ventisca, a ver quién cojones se echa a reír. Esto de ventisca no tiene nada, es solo brisa estival.
La cuestión es que en realidad, como podéis muy bien comprobar, hay muchas más cosas que nos unen. Pero el Sistema ha pensado en todo, y para mantenernos enfrentados, conscientes ellos de que divide y vencerás y de que la unión hace la fuerza, han mantenido la dialéctica ideológica de principios del siglo XX con la intención de mantener abierto un debate estéril y completamente inútil. Y todos muerden con rabia ese anzuelo ponzoñoso. Necio y ponzoñoso. Con qué ardor, con qué pasión se picotea ese pan podrido. Pues eso. Tenemos ni más ni menos que los que nos merecemos porque individualmente podemos ser muy listos, pero en conjunto somos tontos de remate y las pruebas están sobre la mesa. ¿Cómo es posible que en España ni se haya abierto la posibilidad de una Huelga General? ¿Cómo es posible que con justificaciones económicas hayamos retornado a situaciones laborales más propias del XIX? Debemos de ser muy tontos. A mí ya solo me queda ese consuelo. Mal de muchos consuelo de tontos.
jueves, 19 de noviembre de 2009
SPEECH: ABOUT TIME!
“¿Qué es la Derecha? ¿Y la izquierda? Yo se lo voy a decir a ustedes. Las Derechas, como les gusta decir a muchos, y las Izquierdas, mucho más variopintas, son ni más ni menos que un conjunto de señores mejor o peor avenidos que dicen de sí mismos que son efectivamente de Izquierdas o de Derechas. Afirman categóricamente que siguen en su vida una serie de principios establecidos para mejor gobierno de la cosa pública y utilizo este término para no confundir y mezclar en esto a los republicanos. El problema entre unos y otros es que confunden eso de la cosa pública con la suya, la mía la de aquel, la de su primo y de la madre que los parió a todos. Yo os digo que el hombre que se proclama de uno o de otros no es más burro no porque no entrene, que lo hace, sino porque no se lo han permitido. Y es que con estas gentes es casi tan peligroso pasarse de listo como de tonto. Y con esto quiero decir que llega un momento en el que no se puede razonar con ellos. Momentos en que sus duras cabezas huecas se vuelven puro hormigón y ni con una radial dialéctica se podría llegar algún tipo de conclusión razonable, más todavía cuando lo razonable es un estado desconocido para ellos a no ser que responda a sus razones…”
“ Estos seres canijos en su humanidad, acobardados en su espíritu, apocopados en su intelecto y sobretodo podridos en lo más profundo y superficial de su corazón manejan nuestros destinos en función de hipótesis fácilmente refutables y establecidas con poco o ningún rigor. Tienen una forma muy curiosa de afrontar los problemas. Para ello utilizan una fórmula matemática en la que se pone en relación la popularidad, el número de votos en juego, la posibilidad de enriquecer a algún amigo o familiar y el riesgo de que salga mal. Tras la evaluación del riesgo ponen en marcha su tremenda máquina burocrática y empieza la solución. Ni se paran a pensar en el gasto. ¡Cómo ha de ser! Pues lo pagamos nosotros. Su único afán es ese. Este proceso es válido para los dos tipos de especímenes, y es que en asuntos de poder, las Derechas y las Izquierda se diluyen. Se confunden. Son ya solo un ente único. Un monstruo bicéfalo. Una criatura infernal puesta en nuestra tierra únicamente para darnos por el…”
“… os de puta. Eso es lo que son. Fabrican y producen sus leyes que salen de sus Instituciones como anillos para los puercos dueños y señores del poder y a la vez como collares con espinas para doblegar al pueblo. Esa gran falacia de que el pueblo gobierna ha de ser la primera en ser demolida. Pero no, camaradas, no me confundáis con aquel besugo de Bakunin ni con ese terrorista de Don Carlos por utilizar viejos términos de fraternidad. No dejéis que su propaganda os nuble la vista, enturbie vuestra mente, aturda vuestros corazones y cale en lo profundo de vuestro ser. Nuestro Movimiento no entiende de política, ni de Izquierdas ni de Derechas. Entiende de personas, de seres humanos, de ciudadanos con sus derechos y sus obligaciones, entiende en definitiva de Justicia Social, Eso, amigos compañeros es lo que esos canallas nos han quitado. La Justicia…”
“No me callaran, por mucho que se empeñen. Por muchos sobornos que intenten, por muchas campañas de desprestigio que lancen, extorsiones, amenazas y palizas. Tendrán que matarme. Pero de poco les servirá pues quedáis todos vosotros. Se que mis palabras vivirán en vuestra memoria y sobretodo en la tuya mi querido compañero de lucha Telesforo Camiaque. No tenemos ningún medio de comunicación a nuestro favor, peor para esos mecenas de lo infame, lo atroz y lo falso y mejor para nosotros. No tenemos representación en sus órganos de la Gobernación, peor para esos sátrapas, tunantes, ladrones y bárbaros herederos de las peores costumbres fenicias y mejor para nosotros. No tenemos formación política, ni libro de estilo, ni manual del militante, ni himno, ni bandera, ni logotipo. Pero tenemos lo mejor: la verdad de nuestro lado, la fortaleza en nuestro pecho, el poder de la razón y la idea de un nuevo amanecer, de una nueva sociedad. ¡Seguidme, seguidme todos juntos hacia la nueva Victoria! Venceremos y desbancaremos a esos cerdos, hijos de sus madres de oficios innobles…”
miércoles, 4 de noviembre de 2009
VEREDICT
A su lado un hombrecillo de pelo de estropajo afectado de calvicie, sonrisa bobalicona y mirada vacuna soltaba una perorata infame acerca del mal estado de la educación en nuestro país. Que si el nivel es bajísimo, que si como puede ser que a un alumno que va a estudiar Filología Francesa se le obligue a estudiar matrices y derivadas y lo mismo pero al revés, o eso decía, en el caso de un futuro estudiante de Química. Por supuesto este personaje era profesor de instituto y agobiado por su trabajo había decidido tomarse unas cañitas con su buen amigo el teniente y de paso atacar uno de esos rollitos rellenos de repollo, carne picada y salsa agridulce.
El teniente parecía escuchar con atención la emotiva charla de su buen amigo, pero en realidad no le importaba lo más mínimo. Como en un extraño caso de desdoblamiento astral su mente divergía entre sus propias reflexiones y aquellas que le llegaban de otra parte de la barra. “ Es cierto, mucho ha cambiado en el ejército desde que quitaron el servicio militar obligatorio, y claro, la incorporación de la mujer…bueno, pues ha sido el espaldarazo definitivo para un cambio de estilo…un nuevo ejército se podría decir ” “ La nueva España te digo, ese es el futuro. Ese punto es innegociable y creo que estamos de acuerdo” “ Pero ¿qué papel jugamos hoy en día? Buff…y más todavía con la que se está liando últimamente…” “ No, te digo que ese no es el camino, no podemos fomentar el odio como única vía de reconciliación nacional, es necesario establecer la nueva vía de la Hermandad y eso solo lo lograremos con una nueva retórica nacional.” “ No puede ser que los políticos jueguen de esa manera con un estamento como el nuestro. Que si hay guerra, que si misión de paz, que si vamos a ayudar, que si no entramos en combate, que si mueren nuestros compañeros y amigos y aquí solo buscan votos, el tremendo gasto que supone y la crisis económica,…¡qué jaleo! ”.
De pronto el teniente alzó la cabeza y vio a dos jóvenes trasegando cañas y calamares fritos. El uno le increpaba al otro duramente, mientras que el que parecía más sensato y también menos bebido mantenía la compostura y seguía dando válidos argumentos a su razonamiento. “Perdona –dijo el teniente- ¿decís que en el ejército se pega?, porque eso es mentira” El tipo más borracho respondió “ No, hablábamos de la grave crisis social y cultural que azota nuestro país y nos preguntábamos quién de verdad está dispuestos a hacer algo y por lo que sabemos no se puede contar con el ejército” “Pero el ejército está para salvaguardar la integridad del territorio español y para ayudar a defender la justicia y la paz en el extranjero, y en eso cumple con su misión de forma impecable” El tipo sensato trató de razonar: “ Entiendo su posición caballero, y veo bien la función del ejército, pero sepa usted que España está en peligro. Y se lo digo porque a nadie le interesa ya nada de nada. La gente ha olvidado los sonetos de Quevedo, ya no se escucha El Amor Brujo, los ciudadanos se ven sometidos a las tropelías y los abusos de la Administración, de las empresas privadas, de la explotación laboral, del incremento de precios y a cambio se les da el soma de Huxley en forma de vanas diversiones, cortinas de humo y lecciones descafeinadas de moral y ciudadanía. Creo que ya es hora de que nos devuelvan lo que es nuestro. De cada uno esté en su sitio y una vez allí que rece a quién le de la real gana. Y para ello queremos reconstruirlo todo y nos preguntábamos que papel puede jugar el estamento militar en todo ello, más teniendo en cuenta que hoy en día se compone de sectores más moderados que impedirían la formación de un gobierno dictatorial, pero claro, chocamos con instituciones fáusticas como la Unión Europea, la carta de los Derechos Humanos y como no, las instituciones democráticas bien construidas para que los de siempre se perpetúen en un poder que no les pertenece pues no representan de ninguna manera el sentir general, y si me dice que sí que lo hacen pues son unas justas elecciones le diré que en general la gente no siente nada de nada”.
Visto lo visto el teniente decidió seguir la conversación por otros derroteros hasta que su amigo con el pelo de estropajo vació su vaso de un trago, pagó la cuenta y dando ligeros puntapiés a su compadre le sugirió largarse de allí cuanto antes. Es posible que incluso se le pasase por la cabeza llamar a la policía militar, pero eso no lo puedo garantizar. Se despidieron bruscamente, sin dar la mano ni intercambiar nombres y salieron a la calle. En su camino a casa el teniente empezó a verlo todo un poco más claro. Aquella velada había arrojado un poco de luz sobre sus dudas. Decididamente iba a dejar de frecuentar bares.
viernes, 30 de octubre de 2009
A LESSON TO LEARN
No, no lo recuerdo. Quizás estaba borracho o quizás fue de verdad hace tiempo. ¿Es hora entonces de volver a la carga? ¿La hora de la noche afilada? ¿De calzarme mis botas de caña y azotar los ojos de los caballos como decía Nekrasov? ¡Cabalgad! ¡Más deprisa! Esta noche no tiene final. No hay horizonte que nos ponga límite. ¡Tú, Azote, y tú también Chasquido! Mostrad la fuerza de vuestras patas y ¡cabalgad! Que sea la fuerza de vuestro poderoso corazón y de vuestra alma guerrera la que arrastre esta carroza por las profundidades cavernosas de esta noche. Ah, tan sólo el Diablo lo sabe. Pero el condenado es astuto. Astuto y sabio porque calla y no dice nada. Si esta noche tú, destino, nos llevas a su morada lo celebraremos con vino blanco y ostras, pues bien habrá merecido la pena el trayecto.
Abrid bien las orejas desgraciados, sacudid el polvo de vuestras ropas y con los ojos como platos contemplad por una vez. Cuántas veces habéis oído aquello de oídos necios. Se cuentan por centenas. De todos es sabido que la práctica de la política produce sordera, el acto de votar ceguera y la militancia activa invalidez. Pero si lo sabíais, ¿por qué entonces os dejasteis llevar por esa cosechadora de infamia que es el aparato político? Esa monstruosa creación salida de la mente del hombre. De esa máquina perversa que Dios, el destino o quién quiera que sea nos dio y para esto nos sirvió. Nunca tal idea saldría del alma de un hombre, porque los que lo idearon simplemente no tienen alma. Muchos son carne muerta, polvo, criadero de gusanos, y otros tan solo futuros sacos de pienso. Un alma es pura o no es alma. Es el corazón lo que se pudre y engendra los malos sentimientos como el orgullo, la soberbia, la prepotencia y la ira sin control. Se aturulla con razones que no entiende.
¿Cuándo aprenderéis criaturas? Mejor, ¿cuándo aprenderemos todos? Con lo sencillo que es y lo difícil que muchos se empeñan en hacerlo. No quiero adoctrinaros, maldita sea, pero es que esto está lleno de hijos de puta y gentes de mal, sin alma, sin oficio ni beneficio, sin cultura, sin paciencia, sin interés, con un ego tan inflado que nunca en una eternidad lo llenaría toda la materia del Universo, siendo por lo tanto foco constante de inseguridades, desgracias, penurias, depresiones y malestar que se contagia de unos a otros. Cada uno se convierte en un contenedor ambulante de normas, reglas y manías, que al juntarse y mezclarse unos y otros chocan una vez y otra vez. No hay que irse al Oriente, ya lo decía Camarón. Como el agua, como el río que fluye y acepta su lugar sin por ello renunciar a su esencia.
Yo también soy pecador, así que nos veremos todos en el infierno. Escuchad, me cago en la madre que les parió a todos. Necias necesidades de airear los intestinos falsos y corruptos. Vanas mentiras que buscan la caricia más falsa aún si cabe. Idiotas de librillo, wikisabios, relamidos, tunantes, recolectores de mininoticias que piensan que saben algo, profesores iletrados que tratan de ganar prosélitos, emisores de ondas psicotrónicas, estudiantes de estadística, bastardos en general, condenados a definitivo castigo de la indecencia. Y con todo esto ¿qué quiero decir? Muy sencillo. Dios nos da, Dios nos quita. Nos puso oídos, ojos y nariz. Pues eso. El que quiera que quiera y el que no…sálvese quién pueda o como ya decía Platón ¿para que me voy a mojar con la lluvia si nada voy a conseguir? Pues eso, que nunca aprendo.
lunes, 5 de octubre de 2009
A REMARKABLE FINDING
Resulta que Andrés, muy al contrario de lo que se piensa, es hijo de padres castellanos. Su padre de Zamora y su madre de Palencia. Sangre fría, castiza, bizarra, gallarda, yerma, seca, gélida y árida es esta. Y cómo no, ancha. Le tocó ser el mayor de cuatro hermanos y de ahí su porte frío, distante y sus aires de superioridad. Por motivos de trabajo la familia se fue a China, a la provincia de Huang-Shu, cerca de la costa del mar Ladino. Allí Andrés aprendió el idioma, se familiarizó con las enseñanzas del Tao, aprendió cocina china, se amagó con varias muchachas y entabló una profunda amistad con un tal Shiao-Pei, estudiante de Relaciones Culturales en la Universidad local. Su familia fue un modelo de integración social. Tan sólo les faltaba rasgarse los ojos y pintarse de amarillos para ser del todo chinos.
Esta situación del todo excepcional no se puede comprender sin conocer los asuntos en los que andaba metido su padre. Poseía un negocio de importación…digamos…de una manera sutil…de…carne. Si, esa es la palabra. Transportaba carne de China a España en barco. El viaje duraba aproximadamente dos meses, en los cuales la carne no era tratada como era debido. No recibía comida ni agua y se hacía todas sus necesidades encima en un habitáculo de dos metros cuadrados. Una vez en España, esa carne era sabiamente rentabilizada aplicando las teorías económicas Marxistas, bien aprendidas por ciertos gobernantes chinos. Dicho negocio reportaba a su padre y a la familia jugosos beneficios y no poco respeto. En definitiva era lo que conocemos como gente de bien.
Pero, ¡ah, cruel destino! La familia cayó en desgracia por una torpeza. Resulta que una noche en la que se celebraba una gran fiesta en casa de los Sañudo, pues tal es el apellido de Andrés, ocurrió un pequeño desastre. Andrés bebió más de lo debido y no tardó en organizar todo un espectáculo. Un verdadero escándalo. Primero aseguró que en su entrepierna tenía una varita mágica capaz de convertir a cualquier mujer en una auténtica cerda, luego lanzó bolitas de carne de pollo frito al escote de la hija del gran Hu-Tang-Jao, mafioso, traficante y más conocido en su ciudad como Iracundo Jao, y después se puso a cantar la Internacional utilizando la letra de una popular canción picante. La lista de las imbecilidades cometidas por Andrés esa noche es larga y ocupa cincuenta páginas en su diario. Resumiré pues lo que de verdad interesa, que es el desenlace de aquella noche fatal.
Los grandes señores invitados a la fiesta se sintieron no solo indignados, sino directamente atacados e insultados. Por ello, a la semana siguiente pasaron a la acción. Sus dos hermanas fueron violadas y descuartizadas, su hermano de diez años fue abandonado en el desierto del Gobi sin comida ni agua y sus padres fueron obligados a dispararse el uno al otro. Su madre dudó un instante y cayó fulminada. Su padre se echó a llorar al ver lo que había hecho y trató de acabar con su vida, pero ya no había balas. Y antes de morir con el cuerpo lacerado por la tortura, tuvo que comer los restos de sus hijas, cosa que le llevó una semana completa. Andrés, no se sabe cómo, consiguió escapar y regresó a España como lo que era: un trozo de carne.
El resultado de este periplo es lo que todos o casi todos sabemos. Andrés se hizo con el control del tráfico de carne en cierta localidad de España y como tapadera abrió un típico bar español pero con ciertos toques orientales. Supo combinar ambas esencias de forma sabia, y prueba ejemplar de ello es el rollito relleno atravesado por algo tan español como un palillo. Esta, queridos amigos, es la historia que se esconde detrás de Andrés. Esto explica la existencia de personajes emblemáticos y por otra parte arquetípicos como la guarrona, el chino del BMW, el corte de pelo de Andrés y su tufillo a colonia cara, los cubatas de infarto, los platos de jamón a cinco euros, las constantes reformas, el menú de barbacoa, el salón secreto que nadie a visitado jamás y los parroquianos, desde el director guión barra entrenador hasta los rumanos pasando por la vieja ludópata y por supuesto nosotros mismos. La cuestión ahora es ¿vamos a seguir yendo a este garito?
domingo, 6 de septiembre de 2009
GUILTY
Desearía hoy contar lo que me ocurrió hace unos pocos días cuando me encontré con uno de nuestros camaradas. Él, seguramente dejándose llevar por su impetuoso ánimo, comenzó a despotricar a diestro y siniestro. “ ¡Camarada! – dijo- esto es un atropello. El maldito hijo de mala madre se niega a trabajar.” “Calma camarada, explíqueme lo sucedido. ¿Qué es eso que tanto le altera el espíritu?” “Pues verá, hace unos días que quiero visitar una librería y ¡no se lo pierda! Está siempre cerrada. Dos veces fui a lo largo del mes de Agosto, pero estaba cerrada. Resulta que el librero se toma el mes entero de vacaciones. No se conforma con dos semanas no. Necesita el mes entero y natural, de uno a treinta y uno. Bueno, pase el caprichito del señor, pero lo que me subleva es que el pasado sábado por la mañana, (se entiende que ya había pasado Agosto) me dirigí en pos de aquel libro que tanto me interesaba y ¡figúrese! Estaba cerrada. Pues ya es el colmo que después de un mes entero sin dar ni palo, no se digne a abrir un triste sábado por la mañana. Camarada ¿no le parece a usted irritante?”
“He ahí a un hombre libre” respondí. “¿Un masón?” “No hombre no, un masón no. Un hombre libre. Un hombre que se gana la vida de forma honrada con su librería, pero que no ha de rendir cuentas a nadie y por tanto trabaja cuando le place. Dime, seguro que cierra para comer” “Pues eso no lo se yo, pero casi seguro” “Verá camarada, hombres como estos hay más bien pocos. Le sugiero que se dirija a la librería en un día y hora razonable, se haga con ese dichoso libro y hable con él. Seguro que le dará algún buen consejo.”
Nuestro camarada pareció satisfecho con la respuesta y yo seguí mi camino mientras reflexionaba en el hecho en si. Un hombre libre…Claro, ojala todos fuéramos como él. Si todos, absolutamente todos, al ir a una entrevista de trabajo al oír que se exige trabajar fines de semana dijese: “De eso nada, adiós muy buenas.” ¿No nos iría mejor? ¿No tendrían que ajustarse las leyes del mercado a ese patrón? Imaginen que nos ponemos de acuerdo y conseguimos que existan días para descansar de todo. Descansar del trabajo, descansar de ir a comprar, descansar del gasto superfluo, descansar del perpetuo consumo, simplemente…descansar. Sentarse a leer, pasear por el parque, charlar con unos amigos.
¿Dónde está ese primer adalid que dijo no? Seguramente no está y es que ya lo dijimos: el ser humano se deja llevar por el servilismo, por que piensa, egoísta el, que eso va en su propio beneficio, cuando en realidad no hace más que perjudicarle a él y a al resto de sus semejantes. Por ello, pagamos todos. El poder de un pueblo reside en su totalidad no en la democracia tal y como la entendemos hoy que no hace más que dividirnos y enfrentarnos. Nos torea, nos marea y nos confunde a su gusto y para su beneficio. Si todos renunciamos a ese servilismo, al esclavismo, a aceptar condiciones miserables de vida, entonces quizás aparezca la luz al final del túnel.
Pero mientras tanto seguiremos dando palos de ciego, pero palos al fin y al cabo. Y eso al menos a algunos les basta. Hasta que no nos demos cuenta de que todos somos culpables, nada cambiará. El día en que la culpa de todas las miserias y desgracias sea compartida por todos, pues igual de culpable es quién actúa de mala fe como el que lo consiente y más todavía el que transige y pone sus posaderas en pompa, será el día en que el hombre de verdad despierte a su ser. Lo repito: todos somos culpables. La cuestión es ¿quién está dispuesto a dar el primer paso? Nadie. ¿Por qué? He encontrado que la respuesta a esta pregunta tan esencial es que el hombre no tiene fe en sus semejantes y es por ello que prefiere ahogarse solo a que le digan cómo lo tiene que hacer.
lunes, 24 de agosto de 2009
A THOROUGH INVESTIGATION
Quisiera hoy sacar a la luz un reciente estudio realizado por uno de nuestros camaradas. Sus investigaciones tienen toda la garantía que ofrece el moderno método científico: ninguna. Pero sus conclusiones son del todo apabullantes. Esto es: el ser humano tiene una tendencia de carácter positivo al servilismo. Esto no solo tiene relación con que sea un ser vil, no. Es más bien con la tendencia a postrarse, a ponerse de hinojos, a inclinarse ante algo: un ídolo, una idea, un concepto, una persona.
El ser humano dotado de libertad prefiere inclinarse ante algo antes que afrontar el duro ejercicio de responsabilidad que conlleva el uso del libre albedrío. Algunos se inclinan del mismo modo que lo hicieron sus padres y otros encuentran otros lugares en los que dejar su libertad. Hay que entender esta aquí no sólo como la capacidad de elegir, sino como el hecho diferencial definitivo que nos convierte en seres humanos y no en meras marionetas.
Paso ahora a referir parte del estudio realizado. Al preguntar a una persona cómo se considera a sí misma estas fueron las diversas respuestas: yo soy de izquierdas, yo de derechas, yo católico apostólico y romano, yo musulmán, yo ateo, yo librepensador, yo español, yo negro, yo vasco, yo francés, yo ciudadano del mundo, yo comunista estalinista, yo falangista, yo punki, yo moderno. También, al preguntar qué libro tienen en su mesita de noche, y entiéndase la pregunta en su sentido metafórico, es decir su obra mejor valorada, más leída o influyente, las respuestas fueron muy variadas: la Biblia, el Corán, la biografía de Sabino Arana, yo la de Bakunin, el Kamasutra, la vida de Pablo Iglesias, Mis ocho años de gobierno, Así habló Zaratrusta, la guía de la tele, Business for Dummies, Ignacio: ese necio. Como ven, un amplio elenco de lo más selecto.
Qué se deduce de estos comportamientos. Que el hombre necesita adoctrinarse. Y si no lo hace por propia iniciativa lo hará de forma inconsciente. Se llena a sí mismo de etiquetas con las que se presenta al resto de la gente y en base a las cuales rige su comportamiento. Un ejemplo: está demostrado que si un ateo trata de explicar la teoría de la evolución de Darwin a un creyente de la fe cristiana, este último invariablemente se ríe y compadece al pobre ateo.
Esas etiquetas son las que marcan sus inclinaciones y nos dan una pista de dónde exactamente se inclina, se arrodilla esta persona. El objetivo de este subterfugio no es otro que delegar el uso responsable de la libertad y a la vez disimular la condición humana. Un individuo tiene antes una conciencia de nación, de clase social, de raza, de pensamiento político o religioso, de tribu urbana que de su propia humanidad. El día en que todo este cambalache desparezca será el día en el que podamos entendernos y arreglar nuestros problemas. Pero mientras sigamos empeñados en defender lo que creemos que somos y no lo que verdaderamente somos no se resolverá nada.
Estas son las consecuencias esenciales a las que nuestro querido camarada ha llegado. Su intención es hacerlas públicas y que todos se puedan beneficiar de estas conclusiones que según él ayudarán a mejorar la vida en el planeta. Pero a la vez tiene un pánico terrible. ¿No será todo esto algo más ante lo que inclinarse? ¿Un motivo más de disputa? ¿Una nueva forma de sumisión? ¿Una esclavitud disfrazada con buenas intenciones y nada más? ¿Otra barrera a la comunicación? Desafortunadamente la respuesta a estas preguntas ya no la podemos dar nosotros.
martes, 18 de agosto de 2009
SAY BITCH DO
Sencillo jeroglífico. Di, puta, do. Me pregunto de dónde vendrá la palabrita de marras y si será cierto que, al igual que las putas, ganan dinero jodiendo. Desgraciadamente me temo que es así. Y lo peor no es que ganen más que suficiente durante el tiempo en el que ejercen su función. El problema es que, cuando dejan de ejercerla, ¡también siguen cobrando! Y pueden dedicar su tiempo a lo que les plazca, que suele ser en muchos casos vivir del cuento aprovechando la gran cantidad de amigos, contactos y gentuza variada que han conocido durante el tiempo en que han estado holgazaneando en fiestas y convites y engordando el culo en hemiciclos, conferencias y chiringuitos de playa, si la dicha es buena. Y no contentos con ello, encima son intocables por la ley. El sacrosanto Imperio de la Ley se lo pasan por el forro de los cojones. Perdón por la grosería. Pero no van por ahí los tiros. No son los tiros de farlopa que vuelan por los retretes. No. Van por donde Tejero: ¡a la cúpula del Congreso!
Me pregunto yo. ¿Qué lleva a un individuo a querer representar a los españoles? ¿A dar su vida y su tiempo en algo que parece tan tedioso y aburrido? Quiero pensar que hay gente con ilusión, que en un principio cree de verdad en la posibilidad de cambiar las cosas. Gente con ideales de justicia y de libertad. Personas dispuestas a dejarse el entrecejo para que nosotros, españolitos de a pié le joda a quien le joda, podamos vivir con la seguridad de que nuestros hijos tendrán una educación seria, acceso a servicios sanitarios como Dios (si, amigos, con mayúscula) manda y para nosotros, ay angelicos, una jubilación que nos permita jugar al ajedrez en el parque los días de sol sin preocuparnos porque la nevera esté vacía.
Pero claro, el alma humana es frágil y se corrompe con suma facilidad. Qué sencillo resulta doblegarse y humillarse. Así acaban todos ellos, y nosotros, legión de necios, se lo permitimos. Ellos van a lo que van. Un diputado debería sentirse pagado con tener la posibilidad de servir a su país. Que tenga un sueldo digno mientras tanto lo comprendo. Pero ya vale de prebendas. ¿Quién se creen que son? ¡Señores feudales! Basta ya de pamplinas. Cuando acaben de servir, que se pongan a trabajar como todo hijo de vecino. Por que no son más que eso, nuestros criados. La culpa es nuestra que les hemos elevado a lo más alto. Un saludable gobierno reformista que buscase el bien del país haría una limpieza en profundidad de todos aquellos que no hacen más que chupar de la borrega, mientras que nosotros le damos a la sopa boba que nos ofrecen.
Mi propuesta es que se acabe con tanta tontería. Lo primero es terminar con la militancia política, cuna de sectarismos y dogmatismos que a nada bueno conducen. Ningún diputado o senador debería de tener ideología política. Coño, para ponerse de acuerdo en cuántos médicos necesita un hospital no hay que ser rojo o azul. Tan solo hay que tener sentido común. Ese sentido tan poco común y que de nada vale si no lo tiene el vecino. Se necesitan cuestionarios de aptitudes y un análisis profundo de las motivaciones de cada individuo. ¿Viene usted a trabajar o sólo por la pasta? ¿Cómo puede ser que haya gentes sin estudios, sin formación, terroristas del lenguaje, sectarias a más no poder manejando asuntos que claramente les vienen grandes? La explicación se llama mamoneo político. Nos ofrecen una bolsa cerrada con los candidatos y ya está. Te guste o no te guste es lo que hay.
Votantes de base ¡despertad! Sois tan culpables del desastre como ellos. Con vuestra persistente insidia permitís que vivan como grandes señores. ¿Hasta dónde les vais a permitir llegar? ¿Cuándo echará el cierre esta fábrica del disparate? Con lo sencillo que es todo. Ellos están tranquilos en sus sillones de cuero porque saben como entreteneros y mantener vuestra mente ocupada. Son maestros del despiste, fabricantes de cortinas de humo. Culpables somos todos, que lo hemos permitido. Que esos hijos de puta dilapiden según su mejor parecer lo que es de todos. Pero insisto, tan culpable es el que roba como el que lo permite. Y esos sois vosotros, votantes de base incapaces de analizar la circunstancia y pendientes siempre de que no gane el enemigo. El uno por el otro, la casa sin barrer. País de burros.
martes, 4 de agosto de 2009
NEVERMIND
Mundo moderno, sociedad de la información, desarrollo sostenible, nuevas tecnologías, derechos humanos, seguridad, primer mundo, democracia, libertad, España. Vivimos en la gran época del hombre. Las sociedades civilizadas y avanzadas han llegado a su estado natural de paroxismo extendido en el tiempo de forma infinita. Esto es, el clímax de nuestro avance social se mantiene fijo, inalterado, impasible ante las adversidades, las críticas y los golpes del enemigo sectario, del asesino de la libertad, del terrorismo, del extremismo, de los totalitarios que nos amenazan con soflamas de índole moral, que hablan de valores y no de moral laica, destilada de lo más progre, cutre y rancio del resentimiento de los bautizados, confirmados y nunca confesados. Orejas para qué os quiero.
Cierto es que tenemos libertad. Pero en estos tiempos, ya no locos sino rematadamente estúpidos, la libertad ya no es una cuestión ética. No se plantea en términos de qué es la libertad, de qué nos sirve y sobretodo qué es lo que hace al hombre verdaderamente libre. Nuestra libertad es elección. Eso se no explica de pequeños. Podemos elegir. Tenemos libertad de acción, libertad de elección, libertad de movimiento, y si alguno se aviene a pensar, libertad de pensamiento. No se engañen los creyentes en la democracia, ésta siempre ha existido. Otra cosa es la libertad de expresión. Cuando somos pequeños y nos explican la historia, nos hacen creer que es lo mismo (pensamiento y expresión) para magnificar el terror del pasado. Nadie puede callar esa voz, nadie. Pero, me voy por las ramas…
¿Qué estaba diciendo? Ah, si, la libertad. Mi libertad acaba donde empieza la tuya. Es una definición razonable, que debería fomentar la convivencia y el espíritu de vecindad. Pero cuando tu vecino es un hijo puta desconsiderado, uno deja de creer en eso. Vivimos en una tierra libre. ¿Libre? ¿Está acaso libre de la tiranía de los corruptos? ¿Libre de aquellos que a golpe de puchero, caldero, marmita y propaganda diseñada para el más memo del barrio se perpetúan en el poder? ¿Libre de los dictadores de las modas? ¿Libre de putas en televisión, canallas desgreñados, corruptores de menores de treinta? ¿Libre de publicidad en todas las esquinas? ¿Libre de parques temáticos, ideas tontas descafeinadas, cerveza Light (por el amor de dios en qué estamos pensando), libre de censura?
Así podríamos estar un buen rato. ¿De veras? Si. Es cierto que disfrutamos de una sana libertad. Puedo pasear por la calle, estar en el bar, sentarme en el parque, ir en bici, hablar de política, de la guerra, de literatura, verter opiniones fundadas o infundadas, construir teorías bizarras, gritar, montarla,…y la censura será solo la que mi pudor mi imponga. Es decir, dependerá de dónde y con quién me encuentre. Hay gente que se pone nerviosa según que cosas digas. La autocensura no morirá nunca camaradas. Sin embargo no dejo de pensar que nos quieren ahogar, con sus normas y más normas y más regulaciones para absolutamente todo lo que uno pueda llegar a imaginar y a veces incluso más. Sospecho que de aquí a unos años freír unos calamares en tu casa será un delito castigado con la cárcel. Tiempo al tiempo. La idea es irnos limitando, poco a poco. Esto es un proceso, porque la historia ha demostrado que los cambios bruscos y las revueltas llevan a ciertos sectores de la población a la disidencia.
Así llegamos a la nueva libertad; nuestra libertad. Somos tan solo libreconsumidores. Gente, personas, humanos incluso condenados a consumir. El cerco se va cerrando, y la prueba es que no se reforma el sistema educativo. A nadie le interesa. Primero porque eso no da votos en el corto plazo y segundo porque nuestro sistema libertario (de carcelario) no aceptará personas formadas. Gentes cultas y educadas con punto de vista propio. Con capacidad crítica y sobretodo con ganas de señalar los defectos no con el ánimo de insultar sino con la intención de corregirlos. No. En lugar de eso tenemos la tele, porno en Internet, fútbol, bares de copas, Harry Potter, legiones de universitarios que no saben hacer la o con un canuto y otros tantos, valerosos, criando malvas en algún culo de saco.
Premio al pelotero y arrastrado, al que pone el culo y nos pone a todos a su nivel. Podría cerrar con un “así nos va” y unos puntos suspensivos pero no. Podría ser también con un “ cada uno lo que se merece”, pero no. ¡Despierte! ¡Avive el seso dormido! ¡Sacuda el mantel de las migas de la estupidez! ¡Grite! ¡Cabalgue la verdadera libertad! ¡Salga del sueño, del suave letargo, de la duermevela de frío de cuchillo afilado! ¡Vuelva! ¡Vuelva España! ¡Vuelva la cordura, vuelva la razón! ¡Vuelva La Pepa, vuelva Don Miguel! ¡Vuelva! Vuelva tan solo un poco de sentido común, solo eso. ¡Camaradas, en pie! ¡Despertad, malditos, despertad!
domingo, 26 de julio de 2009
JULY, JULY...
Son estos días calurosos del verano los que le dejan a uno para el arrastre. La asfixia producida por el calor acogota los sentidos y apocopa el entendimiento dejando la reflexión en una parva línea translúcida. Se apodera de uno esa extraña sensación de flotar en un retazo de tiempo, en un trozo de verano, un pedazo de mes, un fragmento más de un año que acabará formando parte de los últimos estertores de una década nefanda. Son instantes de tiempo velado, de tiempo no consumido pero gastado irremediablemente en los más necios sinsabores cotidianos. Las ideas se transforman en un líquido ligero y vaporoso y la fuerza de los rayos del sol las evapora a través de los poros de mi cráneo y estas se van, se van lejos. Solo espero que la lluvia las deposite dulcemente en tierras fértiles de las que pueda manar algo que valga la pena.
Y mientras tanto, uno tiene la certeza de que existe. Pero ¿estoy vivo? Aquellos que dicen que el conocimiento de la existencia de algo se basa en la existencia de su principio opuesto ¿tendrán que morir primero para saber lo que es vivir? ¿De qué les ha de servir? Yo tengo una clara conciencia de estar vivo. De ser, de existir, de estar y en ocasiones de parecer. Son esas las grandes palabras que inventó el hombre para reafirmarse. Palabras grandes como montañas, inapelables en su gran significado. Palabras que, valga la contradicción, expresan lo inefable. Y el hombre las encontró en su camino. Las estudió y reflexionó sobre su sentido y como su ser, su existencia, su estar y su siniestra apariencia condicionaban su vida en este universo. La prueba son las grandes bibliotecas. Ah, no estaban ociosas esas gentes; sabían escribir.
Y hoy, esas palabras han muerto. Esas grandes palabras se disfrazan, aceptan subterfugios y mutaciones diversas para ser, sin ser vistas. Hoy un individuo no dice: "Yo soy". Hoy, ese individuo sale a la calle pisando fuerte con sus zapatos de Armani y su camisa de rayas color pistacho de a cien euros la unidad y la gente dice: "El es". Y el sabe que la gente lo dice y se reafirma. Otros individuos salen de sus garajes y piensan "Yo existo". Mientras, aceleran sus grandes vehículos, todo-terrenos y deportivos tuneados equipados con grandes equipos de música, focos de campo de concentración, sistemas de sensores que les ponen en contacto con satélites colgados de un hilo en medio de la nada. Y la gente, alucinada, prorrumpe en gritos de admiración: "Ese si que existe" Lo dicen porque piensan que ese trozo de carne puesto al volante de un armatoste de metal está disfrutando de su existencia.
Pero en realidad, camaradas, todo eso forma parte de los trucos de prestidigitación de ese otro vocablo monolítico: parecer. Parece que son; parece que disfrutan; parece que existen; parece que la vida fluye por sus venas. Pero eso es todo. Viven en ese reino de la apariencia en el que muchos se declaran por pleno derecho príncipes, emperadores, reyes, conquistadores. Y en realidad solo hay que esperar a que los gritos del niño les pongan en evidencia, por que el ve con sus ojos de niño, preclaros, sinceros. Lástima que solo por ser niño no le crean. Así, su noble juicio pasará como charla de psiquiátrico en las nebulosas conciencias de la comitiva ciudadana.
Días de hoy, tiempos modernos, aciago destino, necia civilización empeñada en enarbolar la bandera de la decadencia. En las profundidades de los tiempos se agostan los grandes pensadores. Aquellos que dieron su vida y se dedicaron con esfuerzo a desentrañar los grandes problemas que nos acucian. Que azotan nuestra conciencia y desvelan nuestras madrugadas. ¿Sirvió de algo? Ellos duermen en la noche eterna y nosotros construimos un mundo inexpresivo donde no existe el lenguaje, solo la imagen. ¿Valió la pena el esfuerzo? Donde todo se enreda y se confunde en un amasijo palpitante de incomprensión. ¿Tiene sentido esa lucha eterna? Muchas veces tengo la sensación de no ser capaz de comprender absolutamente nada de lo que ocurre a mi alrededor ¿He de rendirme? Como si todo fuese un complejo enigma jeroglífico que no puedo descifrar. El mundo está loco, pienso. Qué hacer, qué hacer. Con esas ideas torpes, esos eslabones rotos, esos marcos oxidados que nunca encuadrarán nada, ah, qué dilema, dejar pasar, dejar hacer, dejar fluir, que corra, en el fondo nada importa nada...
martes, 30 de junio de 2009
TIME
Pero es ese tiempo cotidiano el que me interesa ahora, y es sobretodo el que interesa a aquellos que han tejido la tela de araña en la que nos vemos atrapados. Aquellos que han creado los horarios sabiamente combinados entre las rutinas del trabajo y del abastecimiento de servicios, básicos algunos, superfluos otros, para mantenernos atrapados en el tiempo. Los que han creado esa necia cultura del ocio. De pasar las horas con videojuegos, con la telecaca, bien aprovisionados de mensajes publicitarios y tontas melodías que se agolpan en nuestras cabecitas y nos impiden realizar la más noble de las tareas: pensar. Ser capaz de distinguir la realidad de todo aquello que es falso. Que es invento. Que es tan solo apariencia. De lo que nos confunde. La niebla de Urizen, la desgracia de Neptuno, el maya hindú.
Para ello se han valido también del trabajo. De un sistema en que la gran mayoría de los empleos, pues ya no existen los oficios, se basan en el desconocimiento absoluto del fin y del conjunto. Es como cuando los espías cifraban los mensajes por partes, de tal manera que en realidad ninguno de ellos conocía el sentido completo del mensaje. Tan solo la cabeza pensante y que dirigía el cotarro conocía lo que se iba a transmitir. Y para compensar tan insulsas vidas e impedir una rebelión fruto del tedio, el aburrimiento y la ignorancia se ha establecido ese sistema cronófago. Para evitar que las partículas del conjunto no se mezclen demasiado, no tengan actividad cerebral que lleve a una reacción en cadena.
Pero de todo esto ya habló Michael Ende en su novela, aparentemente infantil, “Momo”. Eran los hombres grises los que acumulaban el tiempo de los demás, para luego fumarlo. Empujaban a la gente a una vida ajetreada, como la de hoy en día en nuestras ciudades. Ese es el hueso de la madre del cordero que se cuece a fuego lento en los pucheros urbanitas de la moderna sociedad. Nos empujan, abusan de nosotros, nos bombardean con productos que no nos pueden faltar, con conductas que tenemos que seguir si no queremos ser tachados de retrógrados y marcados como apestados sociales.
Me pregunto si los imaginó grises porque estaban muertos como la ceniza. O si es porque eran fríos y grises como la roca. O si es porque tenían ese color del cielo tormentoso que no presagia nada bueno. Gris como el humo fétido que invade las ciudades y nos inunda hasta el tuétano. Quizás los imaginó grises como metáfora social. Si, quizás. Grises como la pluralidad. Grises como la impuesta igualdad entre hombres y mujeres. Grises como los presuntos sistemas democráticos, que no funcionan porque el pueblo elige a sus líderes a su imagen y semejanza y la gran mayoría es en el fondo ruin, mezquina y sobretodo fácil de corromper. Pero lo cierto es que, en este mundo ya tan gris y tan muerto, está todavía en nuestras manos decidir qué hacer con el tiempo que nos queda. Y ser consciente de ello es el primer paso...thought I´d something else to say.
domingo, 14 de junio de 2009
IDIOT TAX
El coche lleva tuneadas hasta las arandelas de la caja de cambios. Es morado y de su equipo de música último modelo sale un ruido infernal creado sin duda alguna por el mismísimo Lucifer. ¡Boom, boom, boom! Maldito necio. Y encima lleva las ventanillas bajadas. Desde el salón de mi casa oigo como se detiene momentáneamente en el stop que está justo debajo de mi ventana, primer piso por más señas. Sin dudarlo cojo mi fusil de asalto, abro la ventana, subo la persiana y disparo. Reviento primero sus ruedas y luego los cristales tintados. Amigo, has trabajado como un idiota, y lo que te queda para pagar tu estúpido coche, y ya ves lo que te va a durar. En cuanto baja del coche le suelto un tiro en la cabeza y cae desplomado como una marioneta. Buff, que descanso. Se acabó el ruido.
Ya está otra vez aquí el imbécil de la motocicleta. Le da al puño del gas con rabia porque si no se le apaga el motor. ¡ Brun, brun, bruuuuuun!. Dios, si esperas a tu novia en la esquina, ¿no podrías apagar tu ruidoso motor y encenderlo luego? No, porque eres un hijo de puta y un desconsiderado. De nuevo me pongo en posición de combate y en un abrir y cerrar de ojos le lleno de plomo las ruedas. Se quita el casco, confuso, momento que aprovecho para meterle un tiro entre las cejas y observo como cae al suelo con la cabeza abierta como un melón maduro. Se acerca su novia corriendo y gritando y acabo con su vida, no vaya a ser que se le ocurra encender ese trasto del demonio.
Me importa un bledo si eres sudaca, negro, latino, africano, blanco o simplemente idiota. Pero me jode estar durmiendo y escuchar por la calle como esos panolis se pasean con sus móviles por debajo de mi casa haciendo sonar sus politonos y canciones obscenas a todo volumen para que todos observemos su mal gusto musical. Existe una cosa que se llama audífono, más conocida como cascos. Y sirve para que solo "tú" escuches la música. Es sábado por la noche y la calle se llena de estos especímenes, así que en lugar de dormir me visto de negro y me parapeto en la ventana. ¡Pam! Uno menos. ¡Pam, pam! Así aprenderéis. ¡Pam, pam, pam! Si es que os lo ganáis a pulso...
Párrafo aclaratorio:
Queridos amigos y simpatizantes de nada. Lo anteriormente escrito es solo una metáfora de mi rabia ante la estupidez. Solo quiero aclarar que de momento no tengo intención de cometer asesinato alguno y mucho menos hacerme con un arma de fuego. Es conocida mi afición a decir:"la gente es idiota y nunca me cansaré de repetirlo" y en efecto no me canso. Pero no por eso justifico la matanza de inocentes. Este es el mundo moderno y el precio que hemos de pagar por el progreso y la tecnología es el ruido. Es la pérdida de nuestra paz, de nuestra tranquilidad, de nuestro sosiego. Somos una sociedad que no conoce el silencio. Y eso es una tragedia y un precio muy alto. Y ¿qué hace nuestro querido gobierno, siempre tan dispuesto a velar por nuestros derechos, nuestra salud y nuestra libertad? Pues en lugar de preocuparse por crear un sistema educativo que funcione, razonable, serio, de donde salgan ciudadanos respetados, respetables y respetuosos, gente culta, educada y cordial y así evitar que ocurran cosas desgradables, lo que hace es otra cosa: Nos sube el impuesto del tabaco.