domingo, 26 de julio de 2009

JULY, JULY...


Son estos días calurosos del verano los que le dejan a uno para el arrastre. La asfixia producida por el calor acogota los sentidos y apocopa el entendimiento dejando la reflexión en una parva línea translúcida. Se apodera de uno esa extraña sensación de flotar en un retazo de tiempo, en un trozo de verano, un pedazo de mes, un fragmento más de un año que acabará formando parte de los últimos estertores de una década nefanda. Son instantes de tiempo velado, de tiempo no consumido pero gastado irremediablemente en los más necios sinsabores cotidianos. Las ideas se transforman en un líquido ligero y vaporoso y la fuerza de los rayos del sol las evapora a través de los poros de mi cráneo y estas se van, se van lejos. Solo espero que la lluvia las deposite dulcemente en tierras fértiles de las que pueda manar algo que valga la pena.

Y mientras tanto, uno tiene la certeza de que existe. Pero ¿estoy vivo? Aquellos que dicen que el conocimiento de la existencia de algo se basa en la existencia de su principio opuesto ¿tendrán que morir primero para saber lo que es vivir? ¿De qué les ha de servir? Yo tengo una clara conciencia de estar vivo. De ser, de existir, de estar y en ocasiones de parecer. Son esas las grandes palabras que inventó el hombre para reafirmarse. Palabras grandes como montañas, inapelables en su gran significado. Palabras que, valga la contradicción, expresan lo inefable. Y el hombre las encontró en su camino. Las estudió y reflexionó sobre su sentido y como su ser, su existencia, su estar y su siniestra apariencia condicionaban su vida en este universo. La prueba son las grandes bibliotecas. Ah, no estaban ociosas esas gentes; sabían escribir.

Y hoy, esas palabras han muerto. Esas grandes palabras se disfrazan, aceptan subterfugios y mutaciones diversas para ser, sin ser vistas. Hoy un individuo no dice: "Yo soy". Hoy, ese individuo sale a la calle pisando fuerte con sus zapatos de Armani y su camisa de rayas color pistacho de a cien euros la unidad y la gente dice: "El es". Y el sabe que la gente lo dice y se reafirma. Otros individuos salen de sus garajes y piensan "Yo existo". Mientras, aceleran sus grandes vehículos, todo-terrenos y deportivos tuneados equipados con grandes equipos de música, focos de campo de concentración, sistemas de sensores que les ponen en contacto con satélites colgados de un hilo en medio de la nada. Y la gente, alucinada, prorrumpe en gritos de admiración: "Ese si que existe" Lo dicen porque piensan que ese trozo de carne puesto al volante de un armatoste de metal está disfrutando de su existencia.

Pero en realidad, camaradas, todo eso forma parte de los trucos de prestidigitación de ese otro vocablo monolítico: parecer. Parece que son; parece que disfrutan; parece que existen; parece que la vida fluye por sus venas. Pero eso es todo. Viven en ese reino de la apariencia en el que muchos se declaran por pleno derecho príncipes, emperadores, reyes, conquistadores. Y en realidad solo hay que esperar a que los gritos del niño les pongan en evidencia, por que el ve con sus ojos de niño, preclaros, sinceros. Lástima que solo por ser niño no le crean. Así, su noble juicio pasará como charla de psiquiátrico en las nebulosas conciencias de la comitiva ciudadana.

Días de hoy, tiempos modernos, aciago destino, necia civilización empeñada en enarbolar la bandera de la decadencia. En las profundidades de los tiempos se agostan los grandes pensadores. Aquellos que dieron su vida y se dedicaron con esfuerzo a desentrañar los grandes problemas que nos acucian. Que azotan nuestra conciencia y desvelan nuestras madrugadas. ¿Sirvió de algo? Ellos duermen en la noche eterna y nosotros construimos un mundo inexpresivo donde no existe el lenguaje, solo la imagen. ¿Valió la pena el esfuerzo? Donde todo se enreda y se confunde en un amasijo palpitante de incomprensión. ¿Tiene sentido esa lucha eterna? Muchas veces tengo la sensación de no ser capaz de comprender absolutamente nada de lo que ocurre a mi alrededor ¿He de rendirme? Como si todo fuese un complejo enigma jeroglífico que no puedo descifrar. El mundo está loco, pienso. Qué hacer, qué hacer. Con esas ideas torpes, esos eslabones rotos, esos marcos oxidados que nunca encuadrarán nada, ah, qué dilema, dejar pasar, dejar hacer, dejar fluir, que corra, en el fondo nada importa nada...

martes, 30 de junio de 2009

TIME

Kicking away the moments that make up a dull day…” El tiempo, para algunos invento cruel y nefando, para otros piedra angular y eje de guía de la vida. Sobretodo de la vida Occidental. Base de una idiosincrasia que considera todo aquello que no sea productivo como una pérdida de tiempo, si se me permite expresarlo así. Yo pienso que existe el Tiempo, como una verdad inmutable y que es posible medirlo en términos humanos y a una escala práctica. Pero en el fondo es como la muerte. No tiene piedad, a todos nos iguala y el siempre prevalece. Es el conquistador eterno pues nadie puede vencerle, por mucho que se empeñen algunos testarudos.

Pero es ese tiempo cotidiano el que me interesa ahora, y es sobretodo el que interesa a aquellos que han tejido la tela de araña en la que nos vemos atrapados. Aquellos que han creado los horarios sabiamente combinados entre las rutinas del trabajo y del abastecimiento de servicios, básicos algunos, superfluos otros, para mantenernos atrapados en el tiempo. Los que han creado esa necia cultura del ocio. De pasar las horas con videojuegos, con la telecaca, bien aprovisionados de mensajes publicitarios y tontas melodías que se agolpan en nuestras cabecitas y nos impiden realizar la más noble de las tareas: pensar. Ser capaz de distinguir la realidad de todo aquello que es falso. Que es invento. Que es tan solo apariencia. De lo que nos confunde. La niebla de Urizen, la desgracia de Neptuno, el maya hindú.

Para ello se han valido también del trabajo. De un sistema en que la gran mayoría de los empleos, pues ya no existen los oficios, se basan en el desconocimiento absoluto del fin y del conjunto. Es como cuando los espías cifraban los mensajes por partes, de tal manera que en realidad ninguno de ellos conocía el sentido completo del mensaje. Tan solo la cabeza pensante y que dirigía el cotarro conocía lo que se iba a transmitir. Y para compensar tan insulsas vidas e impedir una rebelión fruto del tedio, el aburrimiento y la ignorancia se ha establecido ese sistema cronófago. Para evitar que las partículas del conjunto no se mezclen demasiado, no tengan actividad cerebral que lleve a una reacción en cadena.

Pero de todo esto ya habló Michael Ende en su novela, aparentemente infantil, “Momo”. Eran los hombres grises los que acumulaban el tiempo de los demás, para luego fumarlo. Empujaban a la gente a una vida ajetreada, como la de hoy en día en nuestras ciudades. Ese es el hueso de la madre del cordero que se cuece a fuego lento en los pucheros urbanitas de la moderna sociedad. Nos empujan, abusan de nosotros, nos bombardean con productos que no nos pueden faltar, con conductas que tenemos que seguir si no queremos ser tachados de retrógrados y marcados como apestados sociales.

Me pregunto si los imaginó grises porque estaban muertos como la ceniza. O si es porque eran fríos y grises como la roca. O si es porque tenían ese color del cielo tormentoso que no presagia nada bueno. Gris como el humo fétido que invade las ciudades y nos inunda hasta el tuétano. Quizás los imaginó grises como metáfora social. Si, quizás. Grises como la pluralidad. Grises como la impuesta igualdad entre hombres y mujeres. Grises como los presuntos sistemas democráticos, que no funcionan porque el pueblo elige a sus líderes a su imagen y semejanza y la gran mayoría es en el fondo ruin, mezquina y sobretodo fácil de corromper. Pero lo cierto es que, en este mundo ya tan gris y tan muerto, está todavía en nuestras manos decidir qué hacer con el tiempo que nos queda. Y ser consciente de ello es el primer paso...thought I´d something else to say.

domingo, 14 de junio de 2009

IDIOT TAX

Me gustaría disponer de un arma. ¿Un cuchillo, una balloneta, un arco, una ballesta?. No creo que no. ¿Qué tal un florete, una espada? ¿Un estilete quizás?. No, nada punzante o cortante. Una pistola. No espera, una escopeta. No mejor no. ¿Una metralleta? Si, hombre, de esas que llevaban los gangsters en los buenos tiempos de la ciudad de Chicago. No... Ya lo se. Un rifle. Uno de los cojonudos. De esos de asalto, con mirilla telescópica láser. Donde se marca con una crucecita el objetivo y...¡ Zas! Das en el blanco y asunto resuelto. Si, gracias póngame dos de esos y municiones para un Invierno en Estalingrado.

El coche lleva tuneadas hasta las arandelas de la caja de cambios. Es morado y de su equipo de música último modelo sale un ruido infernal creado sin duda alguna por el mismísimo Lucifer. ¡Boom, boom, boom! Maldito necio. Y encima lleva las ventanillas bajadas. Desde el salón de mi casa oigo como se detiene momentáneamente en el stop que está justo debajo de mi ventana, primer piso por más señas. Sin dudarlo cojo mi fusil de asalto, abro la ventana, subo la persiana y disparo. Reviento primero sus ruedas y luego los cristales tintados. Amigo, has trabajado como un idiota, y lo que te queda para pagar tu estúpido coche, y ya ves lo que te va a durar. En cuanto baja del coche le suelto un tiro en la cabeza y cae desplomado como una marioneta. Buff, que descanso. Se acabó el ruido.

Ya está otra vez aquí el imbécil de la motocicleta. Le da al puño del gas con rabia porque si no se le apaga el motor. ¡ Brun, brun, bruuuuuun!. Dios, si esperas a tu novia en la esquina, ¿no podrías apagar tu ruidoso motor y encenderlo luego? No, porque eres un hijo de puta y un desconsiderado. De nuevo me pongo en posición de combate y en un abrir y cerrar de ojos le lleno de plomo las ruedas. Se quita el casco, confuso, momento que aprovecho para meterle un tiro entre las cejas y observo como cae al suelo con la cabeza abierta como un melón maduro. Se acerca su novia corriendo y gritando y acabo con su vida, no vaya a ser que se le ocurra encender ese trasto del demonio.

Me importa un bledo si eres sudaca, negro, latino, africano, blanco o simplemente idiota. Pero me jode estar durmiendo y escuchar por la calle como esos panolis se pasean con sus móviles por debajo de mi casa haciendo sonar sus politonos y canciones obscenas a todo volumen para que todos observemos su mal gusto musical. Existe una cosa que se llama audífono, más conocida como cascos. Y sirve para que solo "tú" escuches la música. Es sábado por la noche y la calle se llena de estos especímenes, así que en lugar de dormir me visto de negro y me parapeto en la ventana. ¡Pam! Uno menos. ¡Pam, pam! Así aprenderéis. ¡Pam, pam, pam! Si es que os lo ganáis a pulso...

Párrafo aclaratorio:

Queridos amigos y simpatizantes de nada. Lo anteriormente escrito es solo una metáfora de mi rabia ante la estupidez. Solo quiero aclarar que de momento no tengo intención de cometer asesinato alguno y mucho menos hacerme con un arma de fuego. Es conocida mi afición a decir:"la gente es idiota y nunca me cansaré de repetirlo" y en efecto no me canso. Pero no por eso justifico la matanza de inocentes. Este es el mundo moderno y el precio que hemos de pagar por el progreso y la tecnología es el ruido. Es la pérdida de nuestra paz, de nuestra tranquilidad, de nuestro sosiego. Somos una sociedad que no conoce el silencio. Y eso es una tragedia y un precio muy alto. Y ¿qué hace nuestro querido gobierno, siempre tan dispuesto a velar por nuestros derechos, nuestra salud y nuestra libertad? Pues en lugar de preocuparse por crear un sistema educativo que funcione, razonable, serio, de donde salgan ciudadanos respetados, respetables y respetuosos, gente culta, educada y cordial y así evitar que ocurran cosas desgradables, lo que hace es otra cosa: Nos sube el impuesto del tabaco.

viernes, 5 de junio de 2009

FOOL´S DAY (Jornada de reflexión)

¡ Camaradas! ¡Compatriotas! ¡ Conciudadanos! ¡ Compañeros y simpatizantes!. Ha llegado la hora. La hora de ponerse en pie, allí, plantados sobre los cuartos traseros. De llevar nuestra dignidad colectiva a una posición vertical completa, para que los rayos del sol reflejen sobre ella la verdad. Una verdad tierna, dulce y profunda que todos albergamos en nuestros corazones, menos aquellos que lo tienen negro. Tan oscuro y tan podrido que se comporta de tal manera que absorbe toda la luz y es incapaz de reflejar nada. Tan solo ira, mentiras y más mentiras. No os dejéis engañar por aquellos que solo piensan en su propio beneficio.

¡Estimados amigos! Por todo ello os pido que, en un acto solemne, os pongáis en pié y acerquéis la mano a vuestro pecho y comprobéis si todavía os late el corazón. Y si notáis ese pálpito de vida, ese rumor interno, que sale de dentro de vuestro pecho, entonces alzad conmigo la voz y cantemos de alegría. De puro jolgorio. De la fiesta de la democracia. Yo, amigos, os pido tan solo un voto. Un voto de confianza, depositado en la urna con el corazón, y no con la cabeza. Un voto para construir un futuro más sólido en el que todos nos abracemos y vivamos juntos en paz y en armonía, pues es lo que nos merecemos. Un voto de luz, para dejar atrás un periodo de oscuridad y mirar hacia adelante con esperanza, unidos todos en un abrazo final.

¡Compañeros de viaje! Desde esta mi humilde posición, que me convierte a vuestros ojos en privilegiado, os pido que me ayudéis a conseguir este noble objetivo, que enriquecerá nuestros horizontes, mis bolsillos y los de mis amigos. De la misma manera que mis rivales, no tengo principios. Pero si finales. Yo nunca os mentiré ni os engañaré, tan solo ocultaré las partes más innobles de mi tarea. Pero, ¿acaso es delito ayudar al que está necesitado? Y si mi cuñado es fontanero ¿no va siendo hora de cambiar las tuberías del palacio presidencial?. Y si la gran final del mundial se juega en Roma ¿ no va siendo hora de planificar una visita al Santo Padre, de cuyas bendiciones y plegarias estamos tan necesitados en estos días aciagos?

¡Camaradas! Acudid en masa a las urnas, y, si no es así entonces que no vaya nadie. De esta forma, con mi voto, el de mi mujer, el de mi perro que se llama Lalo, que también está censado, nos aseguraremos un futuro que nos merecemos. Que me lo merezco yo, y todos vosotros. Quiero que seáis testigos de mi disfrute. Que veáis mi vida como si fuese una película. En este plano bajo del avión, y solemne escucho el himno de nuestra rojigualda mientras pienso si en el hotel habrá taza turca o retrete normal. Quiero que me veáis feliz. Por que solo así sabré que vosotros lo sois, pues eso es lo único que importa. El camino es duro y arduo. Hay que ser persistente y abandonar muchas cosas. Yo, por ejemplo renuncié a toda mi dignidad para estar hoy aquí, reunido en hermandad con vosotros.

¡ Amigos! No me falléis en estos momentos de necesidad y yo prometo no dejaros de lado cuando las cosas vayan bien y no existan problemas ni preocupaciones. Quiero que veáis en mi no a un hermano. Sino a un padre. Cuando miro atrás en el tiempo, solo me arrepiento de no haberme afiliado al partido rival, pues descubrí ayer que sus dietas son mucho más generosas. Pero eso ya no importa. Lo que importan son los ideales. Por eso los hemos importado todos. De esta manera os pido una vez más. Os ruego de forma encarecida. Os suplico que por favor, por vuestra vida y la de mi fiel perro que os unáis a nuestra causa. Que votéis con fuerza. Con tanta que las urnas salgan volando por las ventanas y todos los ciudadanos sean partícipes de mi triunfo, que es solo vuestro, aunque el disfrute de tan ventajosa posición sea solo mío. Y como último recurso os diré. Votar, aunque solo sea para que no gane el otro. Y ahora todos juntos. Un, dos y un, dos, tres: ¡Mierda!

viernes, 29 de mayo de 2009

BIDING MY TIME

Llega la primavera y llega el calor, y con ello la época de rasgarse las vestiduras. De gritar a los cuatro vientos las consignas aprendidas en la escuela de necios. Del propagandeo servil, de la defensa de los intereses propios. Entre Rajaos, Rojoys y Rajoys. Entre caricaturistas que son una caricatura de si mismos metidos a candidatos del desprecio. La hora de desvelar el Mayor número de chanchullos y trapicheos propios y ajenos. La hora de meter la pata hasta el fondo, la hora de enseñar en alto la rosa y acabar con Rosa. El momento de dejar volar las gaviotas y esconder las águilas. El partido se juega en Europa pero nadie habla de Europa. Quizás siga secuestrada y nadie pagó el rescate. Quizás con el partido se referían al Barcelona. La crisis está para vencerla y demostrar que somos mejores. No, la crisis está para hundirles y devolverles a las covachuelas del poder. Aquí nadie se aclara aunque todos tengan la receta. Para la angustia existencial nada mejor que los remedios tradicionales, las drogas, la literatura, el sexo. Siempre habrá crisis. Entretanto los que saltan a ese compás de una Europa que no se mira sino en el espejo del esperpento eligen en función de quién deja más limpio su patio trasero. Y los veletas meditan profundamente acerca de cual es la mejor opción. Son momentos de pasión para los dedócratas y los adoradores del monolito del bipartidismo. La hora señalada para soltar a los perros enseñados a morder la garganta, pero nunca a matar. Nunca preparados para dar el golpe de gracia que saben acabaría con ellos mismos. La rueda gira, aunque sea cuadrada. Obama ben Laden se desahoga con imágenes secretas, solo accesibles para los adoradores del poder, mientras uno de los países más pobres y miserables de la tierra amenaza al mundo libre, que todavía no sabe que primero ha de liberarse de si mismo. Pero es normal, nunca tuvo la opción de tener una beca a su disposición para acabar sus estudios. Ahora la tiene. Veremos si es capaz de aprovecharla porque si no se la retiran y serían capaces de cobrarle los posibles intereses que se habrían generado al colocar ese capital en algún fondo de riesgo. Y aún a pesar de ello son capaces de ejercer un dominio extraordinario del género audiovisual. Para que luego digan que el cine español está de caspa caída. Cuando se trata de soltar carnaza para que toda una serie de expertos en nada y de bobos sin seso la devoren, la trituren y se la lancen con rabia a la cara de sus enemigos, para eso, no tienen igual. Ay, amigos. Son más listos que todos nosotros juntos y siempre consiguen su objetivo. Que se hable de ellos, de sus dispendios, de sus desmanes, de sus amantes, de sus apocopados intelectos, de sus mentiras para mantener oculta su piedra filosofal, su leif motiv, su puchero de las delicias, caldero celtiberico, barba de druida, mandrágora triturada en jugo de esperma de ahorcado, su Grial, su himno personal y secreto. Mantenerse, perpetuarse siempre, siempre y por siempre en el poder. Ellos, sus hijos, su familia, sus amigos y los amigos de sus amigos, aunque sean sus enemigos porque en esas esferas son todos hermanos masones de una estúpida logia que consiste en mantenerse alimentado de forma vitalicia con los bolsillos de unas pobres focas a las que tiran pescado podrido de ven en cuando para causar confusión, alegría, alborozo y si se puede pelea. Cortinas de humo de barbacoas fétidas cuyo ingrediente principal es la carne humana. La nuestra. La suya. La tuya. La mía.

viernes, 22 de mayo de 2009

MUNDO IRACUNDO

En mi opinión todo es una mierda. Quizás porque principalmente estamos aquí para llenarlo todo de mierda. Y no contentos con nuestros orificios anales que embadurnan el planeta de olores, sabores y en el fondo nutrientes, hemos inventado tal cantidad de productos, envases, bolsas, envoltorios y residuos en general que permiten que una ciudad del tamaño de Palencia pueda competir en un concurso de ensuciar con los culos amarillos de todo Taiwán. Y esto es solo una pequeña muestra. No quisiera extenderme en un tema así, aunque podría.

En mi opinión, la gente es idiota. Pero decir esto es una necedad y solo prueba que yo también soy un idiota. Y es una tontería decir tal cosa porque el hecho es más que obvio. Y no me refiero a Internet o a la televisión, sino al día a día. A la gente que ves en la calle, en el trabajo, a los imbéciles de tus vecinos, a las tías que se visten como guarras y luego se quejan porque les miran el escote, a los niñatos que pegan carteles para partidos políticos, esos necios que les hacen el trabajo sucio a personas que no se molestarían ni en chasquear los dedos por ellos. Ay, amigos. La lista es interminable y nos podríamos mover en un espectro tan amplio, que daría miedo. El que quiera entender que entienda.

En mi opinión la política es una mierda. Bien caliente y “oloriente” como diría algún ministro. Y ellos se empeñan en representar esta gran caca que es la política y todo lo que se mueve a su alrededor. Sobretodo en su nivel circense, parcantero, de pito y banderita. Cuando hacen sus gloriosas apariciones mordiéndose los unos a los otros y haciendo proclamas a cada cual más idiota. Se enfrentan con rabia los unos con los otros, haciendo siempre gala de un gran “temple democrático” que diría aquel y de lo que su burlaría el de más allá. Son como animales enjaulados, perros rabiosos, monos en celo. Pero cuando se van las cámaras son tan amigos y comentan en que puesto van los cabezas huecas de sus hijos en el torneo júnior de golf.

En mi opinión todo está podrido hasta la raíz. La sociedad en la que vivimos es así. Sucia, necia, cutre, hortera. Todo el mundo tiene una opinión y algunos se consideran tan ilustrados y tan importantes que se creen capaces de dar lecciones a todo el mundo. Son normalmente estos hombres, que se aman mucho a si mismo, grandes pajeros. Masturbadores de las ideas más torpes. Y claro, al final sale lo que sale, y es que de tal palo tal astilla y de esperma podrido ideas nefandas. Tienen además tendencia al insulto fácil cuando se ven acorralados y siempre buscan los favores del público con salidas del tipo: “Es que la gente no es tonta” o “¿Cree de verdad que va a engañar al alguien con esa patraña?”.

Amigos, en mi opinión, no es que todo se vaya al garete, no. Es que hace tiempo que se fue y estamos tan engaretados que ni cuenta nos damos. Pero a mi plín, Tomasín. Hay gente que se queja y se queja y se queja y lloriquea y dice esto es injusto, esto es una mierda, la vida es una desgracia, y bla, bla, bla. Estos sujetos si que son peligrosos y les recomiendo alejarse lo más que puedan de ellos. No son más que somníferos humanos que solo quieren joderte la existencia con sus desgracias. Yo, lo veo claro. U oscuro. Color hez. No se. Pero no importa, porque en el fondo siempre ha sido así todo. Y así será. El vulgo es el vulgo, la chusma la chusma, los dirigentes amasan poder y riquezas, los desheredados desayunan rata, los miserables se chutan la vena por las esquinas, las clases medias se hacen con el medio de transporte más popular, los necios aplauden el ágora de canallas, los iracundos arremeten contra todo, los enfermos mendigan una monedas para la tragaperras o para farlopa y los borrachos nos vamos a lo nuestro. Al hotel. A la mierda.

domingo, 3 de mayo de 2009

PORTRAIT GALLERY III

" Pablo, Pablín, Pablito clavó un clavito. Cuántas veces a lo largo de mi vida, y sobretodo en mi infancia, he tenido yo que escuchar esta dichosa frase. Porqué se empeñaban todos en que yo tenía que haber clavado un clavito. Quizás fuese una premonición y la gente, de una manera inconsciente, quería dar sentido a mi vida. Hazte carpintero, como Jesús. Clava clavos, da forma a las maderas y trabaja solitario en tu taller. Poco importa que sea de sol a sol. Preferiría mil veces el olor a barniz, a serrín, a viruta y a cola que la peste de la fritanga nebulosa en la que me veo envuelto cada día, excepto los lunes que es mi día de descanso. Puede ser que en mi tierna infancia no supiese adivinar el significado de esta frase que la gente me repetía, como un mantra protector. No lo supe ver y ahora..."

"Ahora mi pasado está olvidado, mi futuro no existe y mi presente se diluye con cada gota de grasa que me chorrea de la frente. Con cada caña que sirvo. Con cada cliente, bueno o malo, que entra por la puerta y me dice "Pablo, lo de siempre". Claro, como no. Para eso estamos aquí, para lo de siempre. Para ser un esclavo de mi mismo. De mi inutilidad. La vida es una mierda y la mía la siento como una desgracia. Como un castigo que día a día he de sufrir, y es que odio mi trabajo. Si me viéseis ahí, jamas creeríais lo que os digo. Cuando estoy ahí, al pie de la barra sirviendo cañas, vaciando tubos en tres tragos, apoyando el cigarrillo en las neveritas de los refrescos y los zumos, cuando me sueno ruidosamente la nariz con la mano y me limpio en el pantalón y acto seguido meto una de morro, empujando los pedazos de cerdo muerto con mi mano sucia. Siempre tengo una sonrisa..."

" Mi sonrisa encandilaba a las mozas cuando era joven, pero claro, esto era cuando mis dientes todavía estaban limpios y cada uno se encontraba en su lugar. Y antes también de que me atrapase está calvicie que no acaba de decidirse a dar su golpe de gracia. Si, yo tenía éxito con las chicas. Pero ahora ninguna se fijaría en ese pobre desgraciado que huele siempre a gamba y a calamar y que resulta que no es pescatero ni tratante de mariscos. Solo Pablito (the bartender), el que a veces se hace pasar por el dueño del garito, cuando Freddy no está a la vista. Pero es falso. Soy solo un asalariado y ni siquiera pensar que, en el fondo, el rey también lo es, me sirve de consuelo alguno. Que desgracia la mía, verme aquí atrapado entre cucarachas y paredes amarillentas y carteles anunciado nuestras tapas y especialidades que se caracterizan por tener precios bajos y sabores similares, pues el aceite es siempre el mismo para todo y es una vergüenza que un calamar sepa lo mismo lo mismo que una gamba o , peor aún, que unas papas. Esta es mi vida..."

"Y qué vida amigos. Soy una desgracia. Cuando echo el cierre, al igual que cae la persiana caen mis párpados y se relaja mi sonrisa y me convierto en lo que soy. Un fantasma que pulula desde el bar a casa y de casa al bar y recorre las calles del barrio los lunes y los domingos por la tarde con una pesadumbre atroz y con un espíritu taciturno. Si me ves, detenido en la acera esperando a que el semáforo se ponga en verde, veras mi mirada muerta. Leerás en mis ojos la tragedia de una vida insulsa, insípida y maloliente. Fui feliz una vez, pero de eso ya no me acuerdo. A veces me solazo cuando bajamos a Salou y me acerco al del chiringuito de la playa y le espeto "Lo de siempre" Pero no funciona porque el tipo ni me conoce ni habla mi idioma. Mi alegría es entonces efímera. Cabizbajo me bebo cuatro cañas y me dedico a roer los huesos de las aceitunas. Y esto amigos, ocurre una vez al año..."

"Una vez al año me hago siempre la misma propuesta. Acabar con todo y empezar una nueva vida. Quitarme la cara de idiota de Freddy de encima, los ojilllos de retrasado de Ángel y al memo del Julito que se cree que ha tocado techo. Lo pienso, lo medito, hago planes y llego a la conclusión, tras un día de emociones desbordadas ante la perspectiva de una nueva vida, de que es imposible. De que estoy atrapado y entonces me devora por dentro una angustia desconocida y tengo ganas de echarme a llorar y quedarme tendido en una esquina de la casa a esperar que la muerte se apiade de mi y venga a recogerme. Duermo y sueño con una vida tranquila en un taller de carpintería y de repente una gamba gigante rebosando grasa y furia asesina aparece, devorando mi pequeño taller, y cogiéndome por los pantalones me zarandea y me grita. "Vuelve al trabajo gandul. Vuelve a la grasa" Me despierto empapado en sudor y es la hora de levantarse y abrir el bar. Entra por la puerta puntual como siempre Don Jacinto. "Pablo, lo de siempre". Si amigos, lo de siempre..."

contador de visitas