miércoles, 14 de enero de 2009

MESSAGE IN A BOTTLE OR HOW MY FRIEND LOST HIS MIND ONCE AGAIN

Apresurado, abro la puerta del hotel, de un salto me libro de los tres escalones de mármol granate y poso mis pies en el suelo del patio. Hurgo en mis bolsillos y saco un papel hecho un canuto, cayendo a la vez un reguero de colillas y envoltorios de caramelos. “Joder, como diablos ha llegado eso ahí”. Tampoco importa ahora. Encima de la mesa hay una botella vacía, introduzco el canuto en la botella y la tapo con un corcho de un Viñas del Vero, cosecha del 2004, que ni he catado porque yo soy más cervecero que vinatero. Salgo al jardín y tomo posición de lanzamiento, como si fuese a tirar una granada. Lanzo, y el tiempo se detiene. La imagen se congela. “Idiota, aquí no hay mar. Hay río pero está a tomar por culo. Solo hay tierra, camino, carretera, campo.” El crash de la botella al reventarse en el suelo del camino me saca de mi ensoñación. “Pues ahora si que estoy jodido. ¿Cómo demonios voy a enviar un mensaje sin contenedor? Sin contenedor el contenido no llega a ninguna parte. El papel volará por el aire, la humedad borrará la tinta, y las zarzas rasgarán por todas partes mi trocito de papel. Nadie entonces leerá mi mensaje. Nadie entonces vendrá al rescate”. Como soy un romántico quise enviar un mensaje al mundo dentro de una botella, con la esperanza de que alguien lo recibiese algún día. Tonto de mí. No me queda más remedio que bajar al camino, recoger los cristales rotos , desenrollar el canutillo de papel que enrollé anoche y con mimo y con paciencia transcribirlo aquí. Pena es. Lo se, porque se que solo lo leerán viejos amigos a los que estimo y aprecio, y a los que con este pelotilleo rancio me quiero meter en el bolsillo, vacío ya de colillas, para que lean el siguiente manifiesto:

“Panda de burros. Necios, haraganes, gandules, paletos, idiotas. Patanes, legión de comedores de mierda, tarugos, piltrafas, cazurros. Borregos, trozos de carne sin seso, garrulos, abollados, catetos, vagos. Deglutores de inmundicias, empanados, cicateros, rancios, cutres, carrilanos. Mentirosos, traidores, escurrebultos, desgraciados. Cabezas de chorlito, asnos, desheredados, pedazos de animal, atontados, apolillados. Pobres de la tierra, analfabetos, desarrapados. Ignorantes, petulantes, pisaverdes, descerebrados. Mentecatos, zapatilleros, moscardones, percebes. Ineptos, trastos inútiles, agarbanzados, melones. Toscas máquinas de hacer mierda, espectros que pasan por aquí sin darse cuenta de la hierba que pisan. A todos. A todos aquellos que silban en la parada del autobús. A todos los que prefieren ver el televisor antes que dormir y soñar, o follar o leer o simplemente no hacer nada. A todos aquellos cuyo esperma está caduco, víctima de las emisiones de cientos de miles de millones de ondas magnéticas o espaciales. A todos aquellos que buscan consuelo a sus miserias en las desgracias de los demás. A todos los que creen a pies juntillas que más vale malo conocido que bueno por conocer. A todos los que justifican de la manera que sea cualquier injusticia siempre en nombre de la justicia. A todos los que leyeron pero nunca apreciaron la soberbia estupidez de Dan Brown. A los que piensan que en realidad Tom Hanks no es retrasado mental. Los que creen a unos y no a otros no por lo que dicen sino en función de para quién trabajan. Aquellos que se confiesan ateos por que no tienen ganas de razonar una respuesta. A los agnósticos que ni puta idea tienen de lo que son. A los que creen, sea en lo que sea, por miedo y no por amor. A los que se creen superiores y a los que les azota el complejo de inferioridad. A los que construyen templos a la incomunicación y a la lobotomización en masa sin consultar con un buen médico. A los que gozan sobremanera con el ágora de canallas. A todos, recordad que el Diablo se sienta a la derecha del Padre, dispuestos ambos a empezar la carnicería de las carnicerías, a teñir de rojo el cielo. A que llueva sangre y vísceras. A desatar la cólera de las cóleras. Ellos esperan, no tienen prisa, y solo esperan a que entre nosotros les aligeremos tan titánica tarea.”

2 comentarios:

Pedro Estrada dijo...

Jo... oooo... ooo... o... der.
Mr. Zhukovsky, mentiría si dijera que me empieza a preocupar, puesto que tengo gran fe en la fortaleza de su cordura, pero creo que es un gran error el publicar tan espléndido listado de insultos sin haberlo registrado previamente, puesto que semejante obra de consulta queda expuesta al gratuito e indiscriminado uso de cualquier lector sin que usted perciba retribución económica alguna por su esfuerzo (que lo tiene, voto a tal).

Anónimo dijo...

Daria usted, señor Zhukovsky una gran impresión en las mas altas esferas sociales si mascullara entre dientes la retahila de improperios por usted expuesta.
Adelante con el blog.


contador de visitas